Organizaciones y expertos para la gestión del conocimiento en internet

Dicen que en internet está todo. Esta afirmación, tan optimista como desacertada, solo es la muestra de un sentir general de deseo y reivindicación de que ello así sea. Ojalá TODO estuviera en internet, aunque solo fuera la información de interés general. No obstante, y ciñéndonos al caso de España, es evidente que ni la Administración Pública, ni la inmensa mayoría de las organizaciones privadas de nuestro país han alcanzado tales cotas de apertura de datos, transparencia y rendición de cuentas. Sin duda, queda mucho por hacer en este sentido, pero a la voluntad de querer compartir información online habrá que añadir una necesaria reflexión sobre cómo se ha de llevar a cabo.

Las fuentes informativas de la Administración General del Estado son el vivo ejemplo de que en internet no está todo lo que debiera estar y lo que está, está “de aquella manera”. A sus perpetuos síntomas de ensimismamiento en su propia mega-estructura, la Administración Pública añade una tradicional soberbia informativa de cara a los ciudadanos. Sirva como ejemplo su instrumento oficial de información: el Boletín Oficial del Estado. Todas las acciones “relevantes” del Estado se publican diariamente en él, pero solo hay que echarle un vistazo para comprender que una cosa es que la información esté y otra que el ciudadano sepa encontrarla y comprenderla. Ni la terminología empleada, ni la ordenación de la información del BOE tienen en cuenta las expectativas y necesidades del usuario medio. Así pues, la principal herramienta de difusión del Estado español se presenta como un instrumento solo útil para iniciados en la estructura y jerga de lo público. Urge por tanto, adaptar la información de interés público –ya provenga esta de organizaciones públicas o privadas– a formatos y estándares de lo que en web se conoce como información “orientada al usuario”.

Las pautas a seguir para que la información de interés público esté “orientada al usuario” son sencillas: accesibilidad, usabilidad del entorno y calidad y relevancia de los contenidos. Aunque este artículo quiere subrayar la importancia de la última de ellas, conviene tener en cuenta unas nociones generales sobre las dos primeras para entender que en internet, tanto fondo como forma importan.

Sobre la forma en internet

La accesibilidad web es indispensable para que los ciudadanos puedan llegar a la información de manera universal. Esta se ocupa de cumplir con estándares tecnológicos internacionalmente consensuados que aseguren que la información sea accesible, independientemente de los navegadores utilizados y los sistemas operativos de cada usuario. Además, el uso de lenguajes y pautas de programación estándar asegura la escalabilidad sostenible de los entornos y servicios web, así como la compatibilidad del software con los dispositivos de ayuda desarrollados específicamente para personas con discapacidad.

El World Wide Web Consortium (W3C) es la organización internacional de referencia encargada de coordinar los estándares web de accesibilidad. Se trata de una comunidad internacional que desarrolla estándares que aseguren el crecimiento sostenible de la Web a largo plazo. A través de la Iniciativa de Accesibilidad en la Web (WAI), el W3C ha desarrollado una guía sobre la accesibilidad web para las personas con discapacidad que debería ser una pauta a seguir por todas aquellas organizaciones comprometidas con la Responsabilidad Social.


Por otra parte, la usabilidad asegura la facilidad de uso y comprensión de los entornos web. De la misma forma que para saber conducir un coche no hace falta saber construirlo (solo conducirlo), con los sistemas de información ha de suceder lo mismo: su uso ha de ser intuitivo y la información comprensible sin necesidad de conocer la organización que los publica. Así pues, la usabilidad se ocupa tanto de la disposición del contexto informativo asegurando que el entorno a utilizar sea práctico e inteligible, así como de que se comporte de acuerdo a las expectativas del usuario. Una web usable es: rápida, sencilla, indexable (su información se encuentra bien por los buscadores), accesible y está actualizada.

La arquitectura de la información es un pilar básico para la usabilidad de una web. El correcto ordenamiento de la información -unido a su diseño- determina la sencillez y la rapidez de comprensión del site por parte del usuario. Llegados a este punto, merecería un artículo específico el análisis de cómo se están planteando las páginas de inicio de las organizaciones dedicadas al interés general. ¿Son sus páginas de inicio verdaderas homes que acogen al usuario?

Una importante organización de referencia en lo relativo a usabilidad web es la Fundación Sidar Acceso Universal, dedicada a conseguir que la Sociedad de la Información en toda Iberoamérica sea accesible e inclusiva. Su interesante recopilación de herramientas de usabilidad y “diseño centrado en el usuario” debería ser una referencia fundamental en la comunicación web de toda organización social y cultural.

El fondo del “cajón de sastre”

Como parte del importante impulso del Open Data en España (Víd. Compromiso Empresarial, “Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red (II): Gobernando en modo 2.0”), en los últimos tiempos un gran número de organizaciones están incorporando una considerable cantidad de datos a sus webs. Pero tal como se ha explicado, compartir datos sin más ya no es suficiente. Los datos han de ser facilitados con sistemas de ordenación y gestión, accesibles y usables. En este sentido el modelo a seguir es el buscador de Google: una simple casilla en la que el usuario escribe lo que quiere y el buscador hace el resto del trabajo, proponiendo resultados. Qué resultados ofrece, cuántos y con qué prioridad en su ordenamiento son cuestiones que dependen de la accesibilidad y la usabilidad, pero también del contenido específico. Dicen que en internet está todo, pero todo no siempre es interesante en todo momento. El actual reto consiste en hacer que la información que contiene internet se muestre de forma rápida, relevante y eficiente.

Frente a la importancia que en los años recientes han recibido la accesibilidad web –mayoritariamente por razones de visibilidad y marketing– y (aunque menos) la usabilidad, la cuestión de los contenidos se ha convertido en la gran olvidada de las iniciativas web. Se ha invertido más en funcionalidades vistosas que en mejorar la calidad y la relevancia de los contenidos que, a la postre, son los responsables de que la información sea útil e interesante y por tanto, la razón primigenia que justifica la necesidad de compartirla en internet. Por si fuera poco, y aunque no sea cierto eso de que “en internet está todo”, la ingente cantidad de información existente en internet es abrumadora e inabarcable. Parafraseando a Jaron Lenier, pionero de las tecnologías en red (Víd. “Lo 2.0 y el traje nuevo del emperador”. Compromiso Empresarial), esto ha convertido internet en un entorno cacofónico, previsible y aburrido.

De la misma forma que cuando se acude al médico lo deseable es que como profesional proporcione un diagnóstico fiable y eficiente y no que, por ejemplo, se limite a poner un montón de libros de medicina encima de la mesa para que el enfermo encuentre las “respuestas”; cuando los usuarios acuden a los sistemas online, lo que quieren es que el sistema les proporcione la respuesta más adecuada a sus necesidades y no todas las respuestas, tal como está sucediendo ahora. La cuestión está en ¿cómo se identifica lo más “adecuado”?

Aunque parece indudable que hemos alcanzado la Sociedad de la Información, no está tan claro que por este camino se vaya a llegar a la tan prematuramente citada Sociedad del Conocimiento. Para crear verdaderas redes de conocimiento es imprescindible que los contenidos sean de calidad, que sean versátiles, que la gestión y el intercambio de los datos sea ágil y eficiente y que las fuentes de información se complementen entre sí. Solo se puede llegar a la Sociedad del Conocimiento estableciendo criterios y sistemas de relación conceptual basados en los contenidos y esto, por más que se esté intentando con la llamada “web semántica” o “web 3.0” y sus metadatos asociados, no lo hacen los buscadores tipo Google, sino las personas y las organizaciones que se ocupan de los contenidos.

El valor añadido de quienes saben

Las organizaciones que seleccionan, custodian, ordenan, investigan y difunden contenidos de interés general –como puedan ser los museos, las bibliotecas y las universidades– han de tomar conciencia de su papel como servicio público, ya sea su naturaleza pública o privada. Ante los inminentes retos de la Sociedad del Conocimiento, han de tomar el protagonismo y la iniciativa que les corresponde como articuladores de los sistemas de conocimiento, porque lo que al final interesa no es ya la información en sí misma, sino el conocimiento que se puede extraer de ella. Así pues, las organizaciones han de utilizar, compartir y desarrollar sus conocimientos como organización y la de quienes en ellas trabajan; tal como señalan Carlota Bustelo y Raquel Amarilla en su artículo “Gestión del conocimiento y gestión de la información” (2001).

¿Quién mejor que una organización experta en determinados contenidos para seleccionar, ordenar y complementar determinadas informaciones? Esta es una de las razones por las que nació el Foro Iberoamericano de Fundaciones y de hecho, es una de los iniciales (aunque últimamente desvirtuados) motores de la web 2.0: la confianza en los prescriptores cercanos al usuario.

Ahora el reto y la responsabilidad en la gestión del conocimiento para expertos y organizaciones es saber incorporar a sus discursos especializados relaciones relevantes y complementarias de contexto –como lo son los contenidos generados por los usuarios de internet– además de crear estructuras de conocimiento estables y sostenibles que articulen los diversos metarrelatos o microhistorias que complementan los megadiscursos tradicionales. Ya existen magníficos ejemplos en nuestro país de redes de conocimiento y servicios de relevancia extraordinaria, como el que encarna la Fundación Hazloposible que aglutina sinergias y conocimiento y destaca tanto en su plataforma online de intercambio de servicios e información especializada en ONGs, como en su programa de alianzas. Uno de sus mayores aciertos es haber tenido la visión de que lo importante es sumar y complementar iniciativas. Es así como verdaderamente se genera y se gestiona el conocimiento.

El valor añadido de nuestra sociedad no lo da el acceso a la información, pues está casi al alcance de cualquiera con solo un click. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento diferencial que solo se consigue mediante la selección, el contraste y la capacidad para establecer relaciones. Esta es la oportunidad en la que a partir de ahora deberían trabajar los profesionales y organizaciones que trabajan con contenidos de interés general. La suma de todos, desde múltiples y cuidadas partes.

Publicado originalmente en: Compromiso Empresarial, mar-abr, 2013.


Vídeo de “Conversación y cultura se escriben con hashtag”

Dicen que nunca es tarde, si la dicha es buena. Gracias a la Universidad Internacional de Andalucía y al Museo Picasso de Málaga por saber unir sus fuerzas y colaborar conjuntamente en la celebración de las Jornadas #RRSSmuseos. Fue un tiempo estupendo con magníficos profesionales, entre los ponentes y los asistentes. Me encantará conocer tu opinión, especialmente sobre mi propuesta de evaluación de redes sociales, que he llamado #modelofabric (a partir del minuto 51)

Es una pena que en la edición del vídeo se haya obviado la parte previa Edupunk en la que los asistentes a la conferencia se identificaban antes de entrar en la sala: con una “@” los que tenían un nombre que comenzaba con vocal y con “#” los que comenzaban con consonante. Así, las “@” representaban a los usuarios de internet que como tal poseen una identidad reconocida, mientras que los “#” representaban a las personas con discapacidad, que necesitan de un contexto colaborativo para poder participar. Por eso, las “@” podían intervenir con preguntas y cuestiones mientras que los “#” tuvieron que pasar por la experiencia de no poder intervenir.

Confío en que os guste la conferencia y que no se note mucho que andaba con una buena gripe ;) Añado la presentación en la parte inferior del vídeo, para quienes la queráis seguir de forma simultánea.

Presentación


Motivación para la participación

En numerosas ocasiones desde las organizaciones culturales culpamos a los usuarios por su escasa participación en los servicios culturales online. Sin embargo, muchos de los proyectos “institucionales” de participación colectiva se plantean de manera soberbia, instrumental o paternalista. Esto provoca que los usuarios se sientan juzgados, utilizados o ignorados y dirijan su interés y energía a entornos más amables en los que sí se puedan sentir parte significante de un proyecto y de su comunidad. Verdaderamente no hay nada como una buena motivación (creativa, humilde, divertida y de fácil comprensión) para que los usuarios sientan que pueden participar y aprender de forma amena, positiva y colaborativa. Las empresas ya se han dado cuenta de esto y desde hace mucho están proponiendo un tipo de marketing basado en las experiencias.

Quienes trabajamos en proyectos culturales hemos de tomar buena nota de esta tendencia centrada en la experiencia como principal elemento de reclamo y vinculación emocional. Por eso, estoy convencida que cualquier museo arrasaría con un proyecto similar a Contréxperience, promovido por una famosa marca francesa de agua mineral. Yo lo proyecté en una reciente intervención en el seminario “Redes sociales y museos. Reputación y credibilidad en la red” y puedo asegurar que causó sensación entre una audiencia plenamente cultural.

El vídeo es un ejemplo de trabajo colaborativo, divertido y con una metodología casi sin curva de aprendizaje. La experiencia colectiva, intensa y sencilla integra rápidamente a personas diversas que se unen temporalmente por un fin común. Está dirigido por Xavier Mairesse para la agencia de publicidad Marcel Paris y la música corre a cargo de Ultraviolet Music en colaboración con Schmooze London. La canción lleva por título “Comment Te Dire Adieu” y fue escrita por Serge Gainsborough en los años 60 e interpretada por la cantante francesa Françoise Hardy.


Cultura y conversación se escriben con hashtag

Para quienes os interese las relaciones entre los museos como organizaciones culturales y sociales y su comunicación en la era 2.0, os dejo esta presentación de la conferencia: “Cultura y conversación se escriben con hashtag”. Con ella participé en el seminario “Redes sociales y museos. Reputación y credibilidad en la red” organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA)  y el Museo Picasso de Málaga. Mientras esperamos a que se edite el vídeo de las distintas intervenciones, puedes seguir la conversación en #RRSSmuseos. No en vano, “cultura y conversación se escriben con hashtag”

Museo eres tú

Los museos son por y para la gente, aunque entrados en la era 2.0 y con infinidad de canales abiertos a la participación sean muy pocos los que verdaderamente están cediendo un espacio propio a los usuarios. Uno de los miedos más comunes de quienes gestionan estas organizaciones es el temor a la banalización que pudieran crear los contenidos generados por los usuarios (user generated content) Sin embargo, ser un museo 2.0 implica estar permanentemente abierto a la participación.

La realidad es que mientras muchos museos abren canales de “participación” y sólo los pueblan con “sus” contenidos, los usuarios están creando obras magníficas que en muchas ocasiones superan en creatividad y calidad a las que producen muchas organizaciones. Tal es el caso del tema 70 Million interpretado por el grupo franco-americano Hold your horses, quien gracias a su talento ha contribuido a la posterior creación de numerosos covers y vídeos explicando las obras de arte que en el vídeo se interpretan, en lo que supone una difusión del arte que para sí ya hubieran querido muchos museos. Y es que los usuarios son una inagotable fuente de conocimiento colectivo y creatividad (crowdsourcing) que cualquier museo que se llame “2.0″ no puede dejar de incorporar y mucho menos, subestimar.

Parece que Hold your Horses lo pasó tan bien grabando el vídeo de 70 Million que posteriormente se animó con este encargo, una versión igual de divertida dedicada a la pintura impresionista. Indudablemente los museos han de educar y divulgar sus colecciones, ¿pero quién dijo que no podía ser de una forma creativa, divertida y lo más importante, colaborativa?


Conversando con… Mediamusea

Para quienes estéis interesados en la relación entre los museos y las nuevas tecnologías, comparto la entrevista que recientemente me hizo Soledad Gómez para Mediamusea y que inaugura su sección “Conversando con…“, un espacio en el que diferentes profesionales de los museos aportarán su visión acerca del uso de las nuevas tecnologías en las instituciones culturales.

Empezamos “Conversando con…” hablando con Pilar Gonzalo.

Pilar está especializada en comunicación cultural y en estrategias de facilitación 2.0 para organizaciones y comunidades online. En la actualidad trabaja en el Departamento de Comunicación del Museo Reina Sofía. Además, escribe sobre social good, captación de fondos y marketing online en el tercer sector para la revista Compromiso empresarial y es profesora de postgrado en la Universidad Europea de Madrid.

MEDIAMUSEA: ¿Pilar, en qué favorece el uso de las nuevas tecnologías a las instituciones culturales?

PILAR GONZALO: El uso de las nuevas tecnologías puede favorecer no sólo a las instituciones culturales, sino a cualquier organización que trabaje con y para las personas. El acceso a la cultura para las personas es una meta fundamental que toda organización cultural ha de tener como prioridad, pero indudablemente este objetivo se ha de plantear de manera meditada y sostenible. En las estrategias y las acciones es donde se encuentra el acierto o error de determinadas elecciones tecnológicas ya que la tecnología no tiene por qué necesariamente ayudar por sí misma, sino que ha de estar integrada como elemento facilitador y potenciador de un proyecto.

Por otra parte, las nuevas tecnologías han de suponer un apoyo fundamental para la incorporación de las personas discapacitadas a las organizaciones culturales, no sólo como usuarios, sino como empleados. Desafortunadamente todavía hay muy pocos ejemplos de esto. En esta línea el Museo Reina Sofía acaba de firmar un convenio con Fundación Once que abrirá una interesante vía de integración.

MM: ¿Actualmente, cómo debe ser y qué ha de tener la web de un museo?

PG: Depende del museo, pues su página web ha de ser su propia naturaleza extendida al entorno online. Con esto también quiero decir que una web debería ser mucho más que una “versión digital” de lo que los museos ponen en sus folletos. En mi opinión se trata de otro espacio más para la creación, la información, la participación y el debate.

Además, y llevando las cosas al purismo, considero que a las alturas que estamos el concepto de “página web” es un tanto obsoleto frente a una apertura de datos de calidad y flexibles distribuidos en red. Es un hecho que la gente no acude a la “página” entrando a través de “la portada” y siguiendo un orden “lógico” en su recorrido. El modo habitual para llegar a los contenidos online es acceder a la información a través de buscadores o de las herramientas de sindicación. Pero como los museos trabajan (deberían) para todo tipo de públicos, conviene tener una referencia que aglutine de forma organizada la información y que constituya un punto de referencia para quienes necesitan un lugar “oficial” en Internet.

Dicho esto, sí que hay unas pautas mínimas a tener en cuenta: indexación, usabilidad, flexibilidad, open-data y –fundamental– comunicación dirigida al usuario, a los distintos tipos de usuarios. Esto elimina el discurso único y obliga a los museos a crear contenidos y recorridos adaptados a la diversidad de públicos a la que deben atender.

MM El fenómeno de las redes sociales está penetrando con repentina fuerza en los museos, ¿cuál es la importancia que verdaderamente tiene?, ¿crees que es imprescindible usar estas redes o son un elementos accesorio producto de una moda pasajera?

PG: Ni lo uno, ni lo otro. Nada es imprescindible y pese a que España es un país de modas, lo que tampoco se puede hacer es mirar hacia otro lado sin, al menos, ser conscientes de que los sistemas de comunicación, intercambio y conocimiento; unidos a las expectativas de los usuarios de los museos, han cambiado sin vuelta atrás.

Pero las redes sociales son una acción más de las posibles estrategias de los museos. Considero que lo que verdaderamente hace social a un museo es conocer y respetar a su público proporcionándole los servicios que necesita. Personalmente me dice mucho más del carácter social e integrador de un museo su capacidad para compartir sus estados de cuentas en Internet, los resultados de sus auditorías o los correos electrónicos de los miembros de su plantilla; por no hablar de si tienen (los menos) un plan estratégico que se comprometan a cumplir. En este sentido considero que el Museo Artium de Vitoria es ejemplar entre los museos españoles.

 MM  Se ha hablado mucho de quién o quiénes deben administrar y dinamizar las redes sociales de un museo y cuál es el perfil ideal que ha que tener. En tú opinión, ¿qué modelo consideras el más adecuado para un centro cultural?

PG: Me encanta que preguntes por un “modelo”, en lugar de por un “perfil profesional”, pues precisamente se trata de eso: de un modelo de trabajo colaborativo y de información distribuida en el que se involucren personas de distintas áreas. Lo contrario sería designar una especie de “medium” que se vería en la imposible tesitura de tener que interpretar a toda la organización, en directo, para el conjunto de usuarios.

Una metodología acertada pasaría por unificar criterios de comunicación y gestión entre distintas personas de los distintos equipos; en trabajar con coherencia, equilibrio y relevancia en las distintas plataformas; y en atender a los usuarios con diligencia y calidad. Por supuesto que este trabajo no lo puede hacer cualquiera, pues se requiere de unas mínimas habilidades para comunicarse y relacionarse con las personas, además de capacidad para comprender la organización desde dentro sin ensimismarse en su organización interna; sin embargo, esto no significa que no son habilidades que no se puedan adquirir. También es imprescindible tener vocación de servicio y gusto por el trabajo directo con las personas, además de una importante dosis de generosidad. Si no te gusta la gente, definitivamente esto no es lo tuyo.

MM: Códigos bidimensionales, realidad aumentada, aplicaciones móviles, tecnología NFC… ¿es necesario apostar por todas estas novedades o puede un exceso de tecnología desvirtualizar el concepto de museo?

PG: En absoluto desevirtualiza el museo porque la tecnología es sólo un medio y como tal, además cambia. Los fines del museo puede que no tengan porqué hacerlo, o sí, pero ese es otro debate. Para las organizaciones culturales la parte más ingrata de la tecnología es su mantenimiento, tanto en términos de hardware como de contenidos y atención a los usuarios. Los museos (sus presupuestos, sus plantillas, sus infraestructuras) dan de sí hasta un límite y no hay que rasgarse las vestiduras por no llegar a implantar todas las novedades tecnológicas. Lo que sin embargo sí es importantísimo es no abrir canales de comunicación y líneas de trabajo que luego no se va a poder atender adecuadamente. Mi recomendación en este sentido es que los museos se embarquen para navegar, no para ahogarse.

Por otra parte, otra de las dimensiones de la tecnología en los museos es en su aplicación en la visita física. De los sistemas tradicionales de audio-guías a las descargas es los dispositivos móviles de los usuarios, por lo general los sistemas tecnológicos in situ están todavía muy poco desarrollados y son muy intrusivos en relación a la experiencia del visitante. He visto algunos prototipos interesantes basados en detección por movimiento, pero todavía queda mucho por hacer en este sentido.

MM: El móvil se ha convertido en un elemento muy usado y de gran versatilidad. En los museos puede tener variadas aplicaciones, pero algunas implican que se use la cámara del teléfono. Gran parte de los museos españoles impide realizar fotografías en su interior, elemento difícil de controlar si se permitiera el uso del móvil para otras aplicaciones. Se quita esta prohibición, se obvia el uso del móvil… ¿cómo se resuelve esta situación? 

PG: Efectivamente, en los museos se producen situaciones absurdas que obedecen a criterios basados en realidades obsoletas. Este asunto fue contemplado en el documento “Derechos del usuario de los museos y centros de arte”  elaborado por el Instituto de Arte Contemporáneo y en el que tuve la oportunidad de trabajar junto con Juan Antonio Ramírez. Indudablemente, los museos han de velar por la conservación de las obras de arte y la correcta experiencia en la visita, pero al margen de medidas enfocadas a estos objetivos el resto debería ser responsabilidad de los usuarios. Por eso yo soy partidaria de que los visitantes puedan realizar fotos sin flash de todo aquello que quieran. Esto incluye la posibilidad de que realicen fotografías a obras cuyos derechos de explotación no se encuentran en dominio público. El uso que posteriormente le den a estas fotos, puede ajustarse o no a la legalidad vigente, y en función de eso deberá ser la actuación de la justicia. Lo que los museos no deberían hacer es adoptar medidas que restrinjan los derechos de copia privada y demás usos contemplados en la Ley de propiedad intelectual.

La base conceptual de este problema es el riesgo implícito de la visita pública en relación a la responsabilidad de los museos como custodios y mediadores de las obras. Pero lo que hay que hacer con los riesgos es gestionarlos. Si no, lo más seguro para cualquier museo sería prohibir totalmente las visitas y esto, obviamente, es un absurdo. Un ejemplo de lo absurda que puede llegar a ser esta actitud paranoica frente a los visitantes entendidos como elementos peligrosos y potenciales delincuentes es que se deja entrar a los visitantes con calzado y sin embargo no se podría evitar que un trastornado lanzara un zapato al Guernica. Los museos deben gestionar los riesgos mientras acogen a los visitantes. Es una cuestión de equilibrio.

MM En relación al complejo tema de los derechos de propiedad intelectual en Internet, ¿cómo deben los museos compartir  su contenido?

PG: Deben hacerlo ajustándose a la normativa vigente en cada país y no nos queda otra. Otra cosa es que las leyes –como la Ley de propiedad intelectual– necesiten revisión, que los ciudadanos tengamos derecho a que se nos escuche y que las entidades de gestión de derechos de explotación tengan que tener tarifas, criterios y sistemas de gestión adecuados a los tiempos que corren. Como trabajadora de un museo de titularidad estatal encuentro absurda la situación de que tengamos que pagar derechos de explotación de las obras de nuestra colección –siendo como somos una organización pública de función educativa y cultural y además sin ánimo de lucro– mientras que cualquier medio de comunicación con ánimo de lucro sí puede difundir imágenes de nuestra colección sin solicitar permisos ni efectuar pagos, acogiéndose simplemente al derecho a la información. Indudablemente, la situación actual es abusiva y necesita revisión urgente.

Por otra parte tampoco puedo dejar de manifestar mi absoluto apoyo a los autores en su derecho a gestionar y cobrar por la explotación de sus obras. De la misma forma que cualquier trabajador o empresa cobra por sus servicios, las creaciones son objeto de cobro y su derecho lo ejercen sus autores. En cualquier caso, e insisto, es la regulación de ese derecho la que necesita una urgente actualización.

MM:  Por último, ¿qué hay que hacer para que la comunicación con NNTT sea efectiva, útil y ayude a conectar realmente con el público?

PG: Esta es una pregunta muy amplia, pero lo resumiría en que necesariamente hay que conocer al público y tener una verdadera voluntad en conectar con él. Suele ocurrir que se achaca la responsabilidad de los resultados a las herramientas y no a las políticas de actuación. Pese a las limitaciones que siempre puede haber, ahora más que nunca gracias a las herramientas 2.0, querer es poder.


Una dosis de Edupunk y social media en las humanidades (2)

Tribus en xornadasredes

(Continuación del artículo: “Una dosis de Edupunk y social media en las humanidades (1)”)

Afrontar una clase o una conferencia con personas que se juntan de forma aislada en el tiempo es muy distinto que la docencia con un grupo de estudiantes que se reúnen de forma periódica. En los casos de intervenciones aisladas es muy necesario trabajar en relación a las expectativas de lo que para la mayoría de las personas significa “asistir a una conferencia”: esperan escuchar -sentados- a una única persona que es la que se supone que transmitirá el conocimiento. De modo  que para que las personas que se congregan en torno a las conferencias no salgan terriblemente frustradas ante dinámicas “raras” de transmisión del conocimiento, es importante cubrir sus expectativas proporcionando ciertas dosis de lo que esperan y otras muchas de lo que no ;) Por eso mucho del tiempo de las jornadas presenciales celebradas el pasado verano en el Museo provincial do Mar de Lugo transcurrió al más puro estilo “conferencia magistral”, pero sólo aparentemente.

Trastocar el modelo de enseñanza magistral pasa por poner en práctica pequeños cambios subversivos, infiltrándolos dentro de formatos familiares en lo referente a estándares de aprendizaje y transmisión del conocimiento. Uno de esos elementos fue el hecho de que quienes asistimos a las jornadas presenciales no sólo ya nos conocíamos, sino que éramos un grupo. A diferencia de otro tipo de conferencias al uso, nosotros habíamos trabajado juntos durante la Fase 1 que transcurrió íntegramente en internet. Esto provocó que el encuentro fuera un re-encuentro entre conocidos por lo que las conversaciones animadas, las anécdotas y el intercambio se produjeron desde el primer momento. Esto sucedió porque todos ya pertenecíamos al grupo y la verdad es que es triste que pertenecer a un grupo y reunirse sea algo subversivo en la gestión del conocimiento. Está claro que hemos de cambiar muchas dinámicas docentes, más aún ante los entornos de participación 2.0.

Bienvenida a xornadasredes

Cuando las personas se sienten parte de un grupo están más abiertas a explorar nuevas situaciones de forma colectiva y eso es buenísimo para el aprendizaje porque ¿qué no es el conocimiento por aprender sino lo inesperado? Los participantes de xornadasredes llegaron al museo conociendo a los demás, formando parte de un grupo y sabiendo que se les había asignado un color pero sin conocer lpara qué les iba a servir esa información y que se desveló a su llegada. De esta manera, cada participante tuvo que -previamente a entrar en la sala- buscar su color y ponerse una pegatina identificándose como miembro de una de las 3 (+ 1) tribus que yo había definido en función de sus actividades profesionales.

La condición de pertenencia a una tribu (creador@s, gestor@s, investigador@s y voluntari@s) reforzaba las redes de afinidad/identidad definidas entre los asistentes según el oficio de cada uno. Pero estas convenciones terminarían por saltar en pezados al final de la jornada cuando tratamos el asunto de la participación en los entornos 2.0.

Dinámica de roles de participación online en xornadasredesGracias a que contamos con la experiencia compartida de la Fase 1, pude diseñar una dinámica de grupo en la que reflexionamos conjuntamente sobre cómo había sido nuestra participación en el grupo de Facebook “Educación, cultura y acción social en los social media“. La actividad comenzaba por escoger una pegatina (a lo sumo dos) que definiera, no quiénes decíamos ser nosotros, sino cómo nos habíamos comportado durante la fase online. Las opciones de participación entre las que escoger eran: creador@, conector@, analític@, conversador@, coleccionista, espectador@ e inactiv@.

Uno de los aspectos fundamentales de esta acción era que los participantes asumieran de forma pública su condición online, escogiendo una pegatina y poniéndola en un lugar visible al lado de lo que cada uno de ellos había dicho ser offline. El objetivo era reflexionar sobre su propia participación en internet y comprender que el comportamiento online de las personas tiene una dimensión pública que matiza su actividad offline: lo online y lo offline están conectados. Así sugieron numerosas combinaciones como: creador@s-espectador@s, investigador@s-inactiv@s o gestor@s-conversador@s, habiendo sólo un caso de creador@-creador@: Sabela.

UTribus y roles online en xornadasredesna vez escogida y puesta la pegatina, los participantes tenían que encontrar a sus homólogos, sus verdaderos iguales en relación a su impacto en el beneficio común del grupo, para crear un grupo de debate en el que compartieran detalles de cómo había sido precisamente su participación. Con ello buscada que se reflexionara sobre la pretendida cualidad colaborativa y “buenista” de los entornos 2.0 y el hecho de que su interés para los usuarios parte de cómo es la participación individual de cada uno de nostros. Si no hay participación, ni creación, ni conversación, ni información, ni análisis crítico; no hay interés.

Existen muchos artículos y estudios que analizan cómo es la participación en entornos 2.0, así que me podría haber limitado simplemente a contarlo: que los creadores son muy pocos y que los mirones son muchos, casi tanto como los inactivos. Pero los meros datos no significan nada si no se asocian con la experiencia y el conocimiento de las personas, así que lo que hicimos fue aprender siendo. Quizás por eso los comentarios surgidos después de los debates en grupo fueron de altísima calidad e interés, como pocas veces he visto en los muchos años que llevo dando clase. Así que luego lo celebramos, como no podía ser de otra manera, todos juntos y con una estupenda comida colaborativa 2.0 de por medio, que coincidió con la fiesta del marisco en la que no hubo, ni inactiv@s, ni espectador@s.

Dinámica de roles online en xornadasredes

Dinámica de roles online en xornadaredes

Grupo de analíticos conversarndo en xornadasredes

Grupo de inactivos conversando en xornadasredes

Comida colaborativa en xornadasredes

Comida colaborativa en xornadasredes


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