Organizaciones y expertos para la gestión del conocimiento en internet

Dicen que en internet está todo. Esta afirmación, tan optimista como desacertada, solo es la muestra de un sentir general de deseo y reivindicación de que ello así sea. Ojalá TODO estuviera en internet, aunque solo fuera la información de interés general. No obstante, y ciñéndonos al caso de España, es evidente que ni la Administración Pública, ni la inmensa mayoría de las organizaciones privadas de nuestro país han alcanzado tales cotas de apertura de datos, transparencia y rendición de cuentas. Sin duda, queda mucho por hacer en este sentido, pero a la voluntad de querer compartir información online habrá que añadir una necesaria reflexión sobre cómo se ha de llevar a cabo.

Las fuentes informativas de la Administración General del Estado son el vivo ejemplo de que en internet no está todo lo que debiera estar y lo que está, está “de aquella manera”. A sus perpetuos síntomas de ensimismamiento en su propia mega-estructura, la Administración Pública añade una tradicional soberbia informativa de cara a los ciudadanos. Sirva como ejemplo su instrumento oficial de información: el Boletín Oficial del Estado. Todas las acciones “relevantes” del Estado se publican diariamente en él, pero solo hay que echarle un vistazo para comprender que una cosa es que la información esté y otra que el ciudadano sepa encontrarla y comprenderla. Ni la terminología empleada, ni la ordenación de la información del BOE tienen en cuenta las expectativas y necesidades del usuario medio. Así pues, la principal herramienta de difusión del Estado español se presenta como un instrumento solo útil para iniciados en la estructura y jerga de lo público. Urge por tanto, adaptar la información de interés público –ya provenga esta de organizaciones públicas o privadas– a formatos y estándares de lo que en web se conoce como información “orientada al usuario”.

Las pautas a seguir para que la información de interés público esté “orientada al usuario” son sencillas: accesibilidad, usabilidad del entorno y calidad y relevancia de los contenidos. Aunque este artículo quiere subrayar la importancia de la última de ellas, conviene tener en cuenta unas nociones generales sobre las dos primeras para entender que en internet, tanto fondo como forma importan.

Sobre la forma en internet

La accesibilidad web es indispensable para que los ciudadanos puedan llegar a la información de manera universal. Esta se ocupa de cumplir con estándares tecnológicos internacionalmente consensuados que aseguren que la información sea accesible, independientemente de los navegadores utilizados y los sistemas operativos de cada usuario. Además, el uso de lenguajes y pautas de programación estándar asegura la escalabilidad sostenible de los entornos y servicios web, así como la compatibilidad del software con los dispositivos de ayuda desarrollados específicamente para personas con discapacidad.

El World Wide Web Consortium (W3C) es la organización internacional de referencia encargada de coordinar los estándares web de accesibilidad. Se trata de una comunidad internacional que desarrolla estándares que aseguren el crecimiento sostenible de la Web a largo plazo. A través de la Iniciativa de Accesibilidad en la Web (WAI), el W3C ha desarrollado una guía sobre la accesibilidad web para las personas con discapacidad que debería ser una pauta a seguir por todas aquellas organizaciones comprometidas con la Responsabilidad Social.


Por otra parte, la usabilidad asegura la facilidad de uso y comprensión de los entornos web. De la misma forma que para saber conducir un coche no hace falta saber construirlo (solo conducirlo), con los sistemas de información ha de suceder lo mismo: su uso ha de ser intuitivo y la información comprensible sin necesidad de conocer la organización que los publica. Así pues, la usabilidad se ocupa tanto de la disposición del contexto informativo asegurando que el entorno a utilizar sea práctico e inteligible, así como de que se comporte de acuerdo a las expectativas del usuario. Una web usable es: rápida, sencilla, indexable (su información se encuentra bien por los buscadores), accesible y está actualizada.

La arquitectura de la información es un pilar básico para la usabilidad de una web. El correcto ordenamiento de la información -unido a su diseño- determina la sencillez y la rapidez de comprensión del site por parte del usuario. Llegados a este punto, merecería un artículo específico el análisis de cómo se están planteando las páginas de inicio de las organizaciones dedicadas al interés general. ¿Son sus páginas de inicio verdaderas homes que acogen al usuario?

Una importante organización de referencia en lo relativo a usabilidad web es la Fundación Sidar Acceso Universal, dedicada a conseguir que la Sociedad de la Información en toda Iberoamérica sea accesible e inclusiva. Su interesante recopilación de herramientas de usabilidad y “diseño centrado en el usuario” debería ser una referencia fundamental en la comunicación web de toda organización social y cultural.

El fondo del “cajón de sastre”

Como parte del importante impulso del Open Data en España (Víd. Compromiso Empresarial, “Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red (II): Gobernando en modo 2.0”), en los últimos tiempos un gran número de organizaciones están incorporando una considerable cantidad de datos a sus webs. Pero tal como se ha explicado, compartir datos sin más ya no es suficiente. Los datos han de ser facilitados con sistemas de ordenación y gestión, accesibles y usables. En este sentido el modelo a seguir es el buscador de Google: una simple casilla en la que el usuario escribe lo que quiere y el buscador hace el resto del trabajo, proponiendo resultados. Qué resultados ofrece, cuántos y con qué prioridad en su ordenamiento son cuestiones que dependen de la accesibilidad y la usabilidad, pero también del contenido específico. Dicen que en internet está todo, pero todo no siempre es interesante en todo momento. El actual reto consiste en hacer que la información que contiene internet se muestre de forma rápida, relevante y eficiente.

Frente a la importancia que en los años recientes han recibido la accesibilidad web –mayoritariamente por razones de visibilidad y marketing– y (aunque menos) la usabilidad, la cuestión de los contenidos se ha convertido en la gran olvidada de las iniciativas web. Se ha invertido más en funcionalidades vistosas que en mejorar la calidad y la relevancia de los contenidos que, a la postre, son los responsables de que la información sea útil e interesante y por tanto, la razón primigenia que justifica la necesidad de compartirla en internet. Por si fuera poco, y aunque no sea cierto eso de que “en internet está todo”, la ingente cantidad de información existente en internet es abrumadora e inabarcable. Parafraseando a Jaron Lenier, pionero de las tecnologías en red (Víd. “Lo 2.0 y el traje nuevo del emperador”. Compromiso Empresarial), esto ha convertido internet en un entorno cacofónico, previsible y aburrido.

De la misma forma que cuando se acude al médico lo deseable es que como profesional proporcione un diagnóstico fiable y eficiente y no que, por ejemplo, se limite a poner un montón de libros de medicina encima de la mesa para que el enfermo encuentre las “respuestas”; cuando los usuarios acuden a los sistemas online, lo que quieren es que el sistema les proporcione la respuesta más adecuada a sus necesidades y no todas las respuestas, tal como está sucediendo ahora. La cuestión está en ¿cómo se identifica lo más “adecuado”?

Aunque parece indudable que hemos alcanzado la Sociedad de la Información, no está tan claro que por este camino se vaya a llegar a la tan prematuramente citada Sociedad del Conocimiento. Para crear verdaderas redes de conocimiento es imprescindible que los contenidos sean de calidad, que sean versátiles, que la gestión y el intercambio de los datos sea ágil y eficiente y que las fuentes de información se complementen entre sí. Solo se puede llegar a la Sociedad del Conocimiento estableciendo criterios y sistemas de relación conceptual basados en los contenidos y esto, por más que se esté intentando con la llamada “web semántica” o “web 3.0” y sus metadatos asociados, no lo hacen los buscadores tipo Google, sino las personas y las organizaciones que se ocupan de los contenidos.

El valor añadido de quienes saben

Las organizaciones que seleccionan, custodian, ordenan, investigan y difunden contenidos de interés general –como puedan ser los museos, las bibliotecas y las universidades– han de tomar conciencia de su papel como servicio público, ya sea su naturaleza pública o privada. Ante los inminentes retos de la Sociedad del Conocimiento, han de tomar el protagonismo y la iniciativa que les corresponde como articuladores de los sistemas de conocimiento, porque lo que al final interesa no es ya la información en sí misma, sino el conocimiento que se puede extraer de ella. Así pues, las organizaciones han de utilizar, compartir y desarrollar sus conocimientos como organización y la de quienes en ellas trabajan; tal como señalan Carlota Bustelo y Raquel Amarilla en su artículo “Gestión del conocimiento y gestión de la información” (2001).

¿Quién mejor que una organización experta en determinados contenidos para seleccionar, ordenar y complementar determinadas informaciones? Esta es una de las razones por las que nació el Foro Iberoamericano de Fundaciones y de hecho, es una de los iniciales (aunque últimamente desvirtuados) motores de la web 2.0: la confianza en los prescriptores cercanos al usuario.

Ahora el reto y la responsabilidad en la gestión del conocimiento para expertos y organizaciones es saber incorporar a sus discursos especializados relaciones relevantes y complementarias de contexto –como lo son los contenidos generados por los usuarios de internet– además de crear estructuras de conocimiento estables y sostenibles que articulen los diversos metarrelatos o microhistorias que complementan los megadiscursos tradicionales. Ya existen magníficos ejemplos en nuestro país de redes de conocimiento y servicios de relevancia extraordinaria, como el que encarna la Fundación Hazloposible que aglutina sinergias y conocimiento y destaca tanto en su plataforma online de intercambio de servicios e información especializada en ONGs, como en su programa de alianzas. Uno de sus mayores aciertos es haber tenido la visión de que lo importante es sumar y complementar iniciativas. Es así como verdaderamente se genera y se gestiona el conocimiento.

El valor añadido de nuestra sociedad no lo da el acceso a la información, pues está casi al alcance de cualquiera con solo un click. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento diferencial que solo se consigue mediante la selección, el contraste y la capacidad para establecer relaciones. Esta es la oportunidad en la que a partir de ahora deberían trabajar los profesionales y organizaciones que trabajan con contenidos de interés general. La suma de todos, desde múltiples y cuidadas partes.

Publicado originalmente en: Compromiso Empresarial, mar-abr, 2013.


Vídeo de “Conversación y cultura se escriben con hashtag”

Dicen que nunca es tarde, si la dicha es buena. Gracias a la Universidad Internacional de Andalucía y al Museo Picasso de Málaga por saber unir sus fuerzas y colaborar conjuntamente en la celebración de las Jornadas #RRSSmuseos. Fue un tiempo estupendo con magníficos profesionales, entre los ponentes y los asistentes. Me encantará conocer tu opinión, especialmente sobre mi propuesta de evaluación de redes sociales, que he llamado #modelofabric (a partir del minuto 51)

Es una pena que en la edición del vídeo se haya obviado la parte previa Edupunk en la que los asistentes a la conferencia se identificaban antes de entrar en la sala: con una “@” los que tenían un nombre que comenzaba con vocal y con “#” los que comenzaban con consonante. Así, las “@” representaban a los usuarios de internet que como tal poseen una identidad reconocida, mientras que los “#” representaban a las personas con discapacidad, que necesitan de un contexto colaborativo para poder participar. Por eso, las “@” podían intervenir con preguntas y cuestiones mientras que los “#” tuvieron que pasar por la experiencia de no poder intervenir.

Confío en que os guste la conferencia y que no se note mucho que andaba con una buena gripe ;) Añado la presentación en la parte inferior del vídeo, para quienes la queráis seguir de forma simultánea.

Presentación


Motivación para la participación

En numerosas ocasiones desde las organizaciones culturales culpamos a los usuarios por su escasa participación en los servicios culturales online. Sin embargo, muchos de los proyectos “institucionales” de participación colectiva se plantean de manera soberbia, instrumental o paternalista. Esto provoca que los usuarios se sientan juzgados, utilizados o ignorados y dirijan su interés y energía a entornos más amables en los que sí se puedan sentir parte significante de un proyecto y de su comunidad. Verdaderamente no hay nada como una buena motivación (creativa, humilde, divertida y de fácil comprensión) para que los usuarios sientan que pueden participar y aprender de forma amena, positiva y colaborativa. Las empresas ya se han dado cuenta de esto y desde hace mucho están proponiendo un tipo de marketing basado en las experiencias.

Quienes trabajamos en proyectos culturales hemos de tomar buena nota de esta tendencia centrada en la experiencia como principal elemento de reclamo y vinculación emocional. Por eso, estoy convencida que cualquier museo arrasaría con un proyecto similar a Contréxperience, promovido por una famosa marca francesa de agua mineral. Yo lo proyecté en una reciente intervención en el seminario “Redes sociales y museos. Reputación y credibilidad en la red” y puedo asegurar que causó sensación entre una audiencia plenamente cultural.

El vídeo es un ejemplo de trabajo colaborativo, divertido y con una metodología casi sin curva de aprendizaje. La experiencia colectiva, intensa y sencilla integra rápidamente a personas diversas que se unen temporalmente por un fin común. Está dirigido por Xavier Mairesse para la agencia de publicidad Marcel Paris y la música corre a cargo de Ultraviolet Music en colaboración con Schmooze London. La canción lleva por título “Comment Te Dire Adieu” y fue escrita por Serge Gainsborough en los años 60 e interpretada por la cantante francesa Françoise Hardy.


Cultura y conversación se escriben con hashtag

Para quienes os interese las relaciones entre los museos como organizaciones culturales y sociales y su comunicación en la era 2.0, os dejo esta presentación de la conferencia: “Cultura y conversación se escriben con hashtag”. Con ella participé en el seminario “Redes sociales y museos. Reputación y credibilidad en la red” organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA)  y el Museo Picasso de Málaga. Mientras esperamos a que se edite el vídeo de las distintas intervenciones, puedes seguir la conversación en #RRSSmuseos. No en vano, “cultura y conversación se escriben con hashtag”

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