Organizaciones y expertos para la gestión del conocimiento en internet

Dicen que en internet está todo. Esta afirmación, tan optimista como desacertada, solo es la muestra de un sentir general de deseo y reivindicación de que ello así sea. Ojalá TODO estuviera en internet, aunque solo fuera la información de interés general. No obstante, y ciñéndonos al caso de España, es evidente que ni la Administración Pública, ni la inmensa mayoría de las organizaciones privadas de nuestro país han alcanzado tales cotas de apertura de datos, transparencia y rendición de cuentas. Sin duda, queda mucho por hacer en este sentido, pero a la voluntad de querer compartir información online habrá que añadir una necesaria reflexión sobre cómo se ha de llevar a cabo.

Las fuentes informativas de la Administración General del Estado son el vivo ejemplo de que en internet no está todo lo que debiera estar y lo que está, está “de aquella manera”. A sus perpetuos síntomas de ensimismamiento en su propia mega-estructura, la Administración Pública añade una tradicional soberbia informativa de cara a los ciudadanos. Sirva como ejemplo su instrumento oficial de información: el Boletín Oficial del Estado. Todas las acciones “relevantes” del Estado se publican diariamente en él, pero solo hay que echarle un vistazo para comprender que una cosa es que la información esté y otra que el ciudadano sepa encontrarla y comprenderla. Ni la terminología empleada, ni la ordenación de la información del BOE tienen en cuenta las expectativas y necesidades del usuario medio. Así pues, la principal herramienta de difusión del Estado español se presenta como un instrumento solo útil para iniciados en la estructura y jerga de lo público. Urge por tanto, adaptar la información de interés público –ya provenga esta de organizaciones públicas o privadas– a formatos y estándares de lo que en web se conoce como información “orientada al usuario”.

Las pautas a seguir para que la información de interés público esté “orientada al usuario” son sencillas: accesibilidad, usabilidad del entorno y calidad y relevancia de los contenidos. Aunque este artículo quiere subrayar la importancia de la última de ellas, conviene tener en cuenta unas nociones generales sobre las dos primeras para entender que en internet, tanto fondo como forma importan.

Sobre la forma en internet

La accesibilidad web es indispensable para que los ciudadanos puedan llegar a la información de manera universal. Esta se ocupa de cumplir con estándares tecnológicos internacionalmente consensuados que aseguren que la información sea accesible, independientemente de los navegadores utilizados y los sistemas operativos de cada usuario. Además, el uso de lenguajes y pautas de programación estándar asegura la escalabilidad sostenible de los entornos y servicios web, así como la compatibilidad del software con los dispositivos de ayuda desarrollados específicamente para personas con discapacidad.

El World Wide Web Consortium (W3C) es la organización internacional de referencia encargada de coordinar los estándares web de accesibilidad. Se trata de una comunidad internacional que desarrolla estándares que aseguren el crecimiento sostenible de la Web a largo plazo. A través de la Iniciativa de Accesibilidad en la Web (WAI), el W3C ha desarrollado una guía sobre la accesibilidad web para las personas con discapacidad que debería ser una pauta a seguir por todas aquellas organizaciones comprometidas con la Responsabilidad Social.


Por otra parte, la usabilidad asegura la facilidad de uso y comprensión de los entornos web. De la misma forma que para saber conducir un coche no hace falta saber construirlo (solo conducirlo), con los sistemas de información ha de suceder lo mismo: su uso ha de ser intuitivo y la información comprensible sin necesidad de conocer la organización que los publica. Así pues, la usabilidad se ocupa tanto de la disposición del contexto informativo asegurando que el entorno a utilizar sea práctico e inteligible, así como de que se comporte de acuerdo a las expectativas del usuario. Una web usable es: rápida, sencilla, indexable (su información se encuentra bien por los buscadores), accesible y está actualizada.

La arquitectura de la información es un pilar básico para la usabilidad de una web. El correcto ordenamiento de la información -unido a su diseño- determina la sencillez y la rapidez de comprensión del site por parte del usuario. Llegados a este punto, merecería un artículo específico el análisis de cómo se están planteando las páginas de inicio de las organizaciones dedicadas al interés general. ¿Son sus páginas de inicio verdaderas homes que acogen al usuario?

Una importante organización de referencia en lo relativo a usabilidad web es la Fundación Sidar Acceso Universal, dedicada a conseguir que la Sociedad de la Información en toda Iberoamérica sea accesible e inclusiva. Su interesante recopilación de herramientas de usabilidad y “diseño centrado en el usuario” debería ser una referencia fundamental en la comunicación web de toda organización social y cultural.

El fondo del “cajón de sastre”

Como parte del importante impulso del Open Data en España (Víd. Compromiso Empresarial, “Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red (II): Gobernando en modo 2.0”), en los últimos tiempos un gran número de organizaciones están incorporando una considerable cantidad de datos a sus webs. Pero tal como se ha explicado, compartir datos sin más ya no es suficiente. Los datos han de ser facilitados con sistemas de ordenación y gestión, accesibles y usables. En este sentido el modelo a seguir es el buscador de Google: una simple casilla en la que el usuario escribe lo que quiere y el buscador hace el resto del trabajo, proponiendo resultados. Qué resultados ofrece, cuántos y con qué prioridad en su ordenamiento son cuestiones que dependen de la accesibilidad y la usabilidad, pero también del contenido específico. Dicen que en internet está todo, pero todo no siempre es interesante en todo momento. El actual reto consiste en hacer que la información que contiene internet se muestre de forma rápida, relevante y eficiente.

Frente a la importancia que en los años recientes han recibido la accesibilidad web –mayoritariamente por razones de visibilidad y marketing– y (aunque menos) la usabilidad, la cuestión de los contenidos se ha convertido en la gran olvidada de las iniciativas web. Se ha invertido más en funcionalidades vistosas que en mejorar la calidad y la relevancia de los contenidos que, a la postre, son los responsables de que la información sea útil e interesante y por tanto, la razón primigenia que justifica la necesidad de compartirla en internet. Por si fuera poco, y aunque no sea cierto eso de que “en internet está todo”, la ingente cantidad de información existente en internet es abrumadora e inabarcable. Parafraseando a Jaron Lenier, pionero de las tecnologías en red (Víd. “Lo 2.0 y el traje nuevo del emperador”. Compromiso Empresarial), esto ha convertido internet en un entorno cacofónico, previsible y aburrido.

De la misma forma que cuando se acude al médico lo deseable es que como profesional proporcione un diagnóstico fiable y eficiente y no que, por ejemplo, se limite a poner un montón de libros de medicina encima de la mesa para que el enfermo encuentre las “respuestas”; cuando los usuarios acuden a los sistemas online, lo que quieren es que el sistema les proporcione la respuesta más adecuada a sus necesidades y no todas las respuestas, tal como está sucediendo ahora. La cuestión está en ¿cómo se identifica lo más “adecuado”?

Aunque parece indudable que hemos alcanzado la Sociedad de la Información, no está tan claro que por este camino se vaya a llegar a la tan prematuramente citada Sociedad del Conocimiento. Para crear verdaderas redes de conocimiento es imprescindible que los contenidos sean de calidad, que sean versátiles, que la gestión y el intercambio de los datos sea ágil y eficiente y que las fuentes de información se complementen entre sí. Solo se puede llegar a la Sociedad del Conocimiento estableciendo criterios y sistemas de relación conceptual basados en los contenidos y esto, por más que se esté intentando con la llamada “web semántica” o “web 3.0” y sus metadatos asociados, no lo hacen los buscadores tipo Google, sino las personas y las organizaciones que se ocupan de los contenidos.

El valor añadido de quienes saben

Las organizaciones que seleccionan, custodian, ordenan, investigan y difunden contenidos de interés general –como puedan ser los museos, las bibliotecas y las universidades– han de tomar conciencia de su papel como servicio público, ya sea su naturaleza pública o privada. Ante los inminentes retos de la Sociedad del Conocimiento, han de tomar el protagonismo y la iniciativa que les corresponde como articuladores de los sistemas de conocimiento, porque lo que al final interesa no es ya la información en sí misma, sino el conocimiento que se puede extraer de ella. Así pues, las organizaciones han de utilizar, compartir y desarrollar sus conocimientos como organización y la de quienes en ellas trabajan; tal como señalan Carlota Bustelo y Raquel Amarilla en su artículo “Gestión del conocimiento y gestión de la información” (2001).

¿Quién mejor que una organización experta en determinados contenidos para seleccionar, ordenar y complementar determinadas informaciones? Esta es una de las razones por las que nació el Foro Iberoamericano de Fundaciones y de hecho, es una de los iniciales (aunque últimamente desvirtuados) motores de la web 2.0: la confianza en los prescriptores cercanos al usuario.

Ahora el reto y la responsabilidad en la gestión del conocimiento para expertos y organizaciones es saber incorporar a sus discursos especializados relaciones relevantes y complementarias de contexto –como lo son los contenidos generados por los usuarios de internet– además de crear estructuras de conocimiento estables y sostenibles que articulen los diversos metarrelatos o microhistorias que complementan los megadiscursos tradicionales. Ya existen magníficos ejemplos en nuestro país de redes de conocimiento y servicios de relevancia extraordinaria, como el que encarna la Fundación Hazloposible que aglutina sinergias y conocimiento y destaca tanto en su plataforma online de intercambio de servicios e información especializada en ONGs, como en su programa de alianzas. Uno de sus mayores aciertos es haber tenido la visión de que lo importante es sumar y complementar iniciativas. Es así como verdaderamente se genera y se gestiona el conocimiento.

El valor añadido de nuestra sociedad no lo da el acceso a la información, pues está casi al alcance de cualquiera con solo un click. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento diferencial que solo se consigue mediante la selección, el contraste y la capacidad para establecer relaciones. Esta es la oportunidad en la que a partir de ahora deberían trabajar los profesionales y organizaciones que trabajan con contenidos de interés general. La suma de todos, desde múltiples y cuidadas partes.

Publicado originalmente en: Compromiso Empresarial, mar-abr, 2013.


Funcionarios blogeando, tuiteando y funcionando

Decálogo Funcionarios INPrendedoresDicen que España es un país de tópicos y quienes lo duden, solo tienen que sacar el tema de la administración pública y sus trabajadores para obtener una buena prueba de ello. Los lugares comunes comenzarán a aflorar en un debate plagado de frases tan socorridas, como que “los funcionarios no funcionan”, que “hay que adelgazar la administración” o el famoso “cafelito”. Pero si hay una idea que permanece perniciosamente fija en la cabeza de muchos, es la de que “los funcionarios” (léase el personal de la administración pública, ya sea laboral o funcionario, fijo o temporal) no tienen inquietud por hacer bien su trabajo, no están actualizados y además, permanecen ajenos a la realidad. En resumen: los funcionarios son vagos, están anticuados y se apoltronan en sus plazas, ensimismados.

Sin poner en duda la existencia de casos de esta índole, hay que decir que los funcionarios –en su mayoría– no son los responsables de un contexto laboral que, efectivamente, sí crea no pocos casos de esas características.

La gobernanza de la administración pública es inestable y parcial, lo cual no beneficia, ni a los objetivos de la administración, ni al correcto desarrollo del trabajo de sus empleados, ni a la postre, a los ciudadanos. Los constantes cambios en los procedimientos, que posteriormente retornan sobre sí, son una de las grandes pérdidas económicas de la maquinaria pública que, además, genera incertidumbre, desconfianza y severos desequilibrios en la sociedad. Pero quienes promueven estos cambios no son precisamente los funcionarios, sino directivos ajenos a la administración que llegan a ella discrecionalmente bajo eufemísticas denominaciones como “cargo de libre designación” o “asistencia técnica”; sin demasiado interés además por conocer lo que se hacía antes de su llegada y, por si fuera poco, acompañados de jugosos salarios que serían el sueño de cualquier funcionario de verdad. A esta situación de “eterno retorno” nunca resuelta, los trabajadores de la administración han de añadir a su frustración diaria los cada vez más escasos recursos con los que poder realizar un trabajo eficiente, además del desgaste que supone tener que convivir con su denostada imagen pública.

Pero pese a este entorno profundamente desmotivador, entre los funcionarios abundan las personas con vocación de servicio público, de supervisión en el mantenimiento del procomún y del denominado “estado de derecho”, y que demuestran una profunda inquietud por la contención del gasto, la excelencia y la innovación. Gracias al optimismo, la preparación, la iniciativa, la generosidad y la perseverancia de muchos de ellos; la administración pública logra salir adelante proporcionando –de cuando en cuando– ejemplos maravillosos de innovación realizados por empleados que jamás recibirán por ello, ni incentivos, ni promociones de ninguna clase.

Viviendo los clásicos literarios en modo 2.0

Cuando el innovador trabajo de literatura de los alumnos de 3º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Concha Méndez Cuesta de Torremolinos fue recomendado por la mismísima Real Academia Española de la Lengua a través de su usuario en Twitter (@RAEinforma), la condición de funcionaria de carrera de la persona que lo había impulsado –Aurea Molina (@Aure_Molina)– nunca fue objeto de consideración o relevancia. Aurea intuyó con buen criterio, que las lecturas obligatorias programadas para los alumnos de 3º de la ESO iban a resultar tediosas para ellos (El Cid; La vida de Lazarillo de Tormes, de sus fortunas y adversidades y las Novelas ejemplares de Cervantes). Por eso se le ocurrió buscar como trabajo de evaluación un formato más atractivo para los alumnos, en lugar de un examen o el típico trabajo de resumen. De este modo, para el primer trimestre los alumnos elaboraron un periódico digital sobre El Cid, con entrevistas (como por ejemplo al veterinario de Babieca o a los enemigos del Cid), agenda de firmas de espadas firmadas por el Cid, deportes (como torneos de lírica), anuncios por palabras, etc.

Tras el buen resultado de esta actividad, durante el segundo trimestre, los estudiantes se organizaron en pequeños grupos y tras leer el El Lazarillo de Tormes, adaptaron la obra en sus cuadernos al formato Twitter (140 caracteres) (@Lazarilloiescmc). Posteriormente, en el aula de informática crearon los usuarios en twitter que representaban a los distintos personajes que aparecen en la novela y durante dos semanas trasladaron sus adaptaciones al ordenador. Una vez terminadas las conversaciones en twitter entre los distintos personajes, exportaron todo el resultado a Storify (http://storify.com/Lazarilloiescmc/lazarillo-de-tormes) para que se pudiera leer ordenadamente y además que llegara a gente que no tenía cuenta en Twitter. Después de esto, la profesora difundió el trabajo por Twitter y con la ayuda del equipo directivo del instituto, la repercusión fue inmediata. Numerosos usuarios comenzaron a difundir y comentar el trabajo y enseguida saltó a los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio, televisión). Esto llevó al programa de Canal Sur, El Club de las Ideas, a grabar un reportaje sobre esta actividad y poco después, a que el proyecto fuera reseñado en Diario Sur.

Durante el tercer trimestre, los alumnos de esta funcionaria realizaron un radioteatro con las Novelas ejemplares de Cervantes, que luego compartieron en formato podcast  en internet y editaron a través de Spreaker un entorno online que permite crear programas de radio en internet.

Lo último que han hecho los alumnos de Aure Molina es un contemporáneo “duelo de poetas”, con sonetos creados por los estudiantes de 3C poniéndose en el papel de Góngora y Quevedo. El trabajo colectivo está publicado en EDU Gloster, una plataforma de pago dirigida a profesores, centros educativos y estudiantes en la que se pueden realizar trabajos de forma colaborativa e interactiva, con contenidos multimedia online relacionados y que son compartidos en internet.

Recetando tuits y posts

La cura para una administración pública eficiente e innovadora la tiene un médico de familia: el doctor Fernando Casado. Desde mucho tiempo antes que muchos de los denominados gurús 2.0, el Dr. Casado gestiona una cuenta en Twitter @fercasadoc (anteriormente @drcasado) que comparte con sus pacientes en la puerta de su consulta. A través de este canal los pacientes reciben información sobre temas de interés relacionados con su consulta y enlaces interesantes para pacientes, además temas más generales de interés social y cultural. Este funcionario hace esto por iniciativa propia, por compromiso profesional y a pesar de que pasa consulta en un sótano sin ventilación y que incumple con la legislación vigente en lo referente a accesibilidad física: el Centro de Salud Alameda de Madrid, un centro público dependiente de la Comunidad de Madrid.

Este médico tuitea y empodera a sus pacientes gracias a su blog mientras que ve, por ejemplo, cómo el presupuesto en materiales básicos como vendas o Betadine se reduce a un peligroso límite. Además de su cuenta en twitter, el Dr. Casado gestiona el blog La Sala 3 en el que ejerce una ejemplar labor de mediación en su entorno inmediato: el barrio donde ejerce su labor. En su blog, este médico activa el pensamiento crítico sobre a salud de las personas, el sistema sanitario público, la atención al paciente; e incluye recursos para ellos, como enlaces al sistema de cita previa, recursos online sobre salud de interés para pacientes, además de otros recursos del barrio donde viven sus pacientes y otros blogs relacionados de interés. No resulta extraño pues que este funcionario que receta paseos por el barrio para conocer sus recursos sea el impulsor del hashtag #culturaessalud con el que reivindica una consideración integral del concepto de salud en el centro de Madrid.

Funcionando en red

Además de las numerosas iniciativas impulsadas de forma individual por funcionarios en las redes sociales, existen otras muchas con naturaleza colectiva. No en vano la sensación de no estar solos es una de los mayores alicientes para muchos funcionarios que experimentan la alienación dentro de un sistema enorme e impersonal. Así, Aurea Molina dice que una de las mejores cosas de su experiencia con las redes sociales es haber conocido a través de Twitter, “…a muy buenos docentes que se dedican día a día a innovar en sus clases a través de las tecnologías, por eso, quiero destacar que este trabajo realizado con el Lazarillo es una nimiedad comparado con lo que hacen otros profesores”; y recomienda el blog de @SilviaGongo, titulado Lengüetazos literarios.

Es muy habitual que los  funcionarios que se han decidido a innovar y a emprender dentro de la administración hayan de superar para ello importantes limitaciones internas y externas. Por eso, la Red de Innovacion Pública XIP (Xarxa d’Innovació Pública) es un magnífico ejemplo de cómo unos cuantos profesionales de la administración pública se han unido en red y han propuesto unas líneas de trabajo conjuntas para –a partir del conocimiento de la administración– compartir proyectos y buenas prácticas, además de promover el conocimiento de sistemas para aprender de forma conjunta y colaborativa de su experiencia común, con el objetivo de idear nuevos servicios en colaboración con el resto de actores públicos (ciudadanía, proveedores, etc.).

Jordi Graells, Coordinador de Contenidos e Innovación de la en el Departamento de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, defiende que para la evaluación del impacto de la presencia de la administración en las redes sociales y medir beneficios que aporta, es necesario definir unos objetivos de esta evaluación que enlacen con la estrategia de gobernanza abierta como: provocar cambio mediante estrategias colaborativas, conseguir a unos profesionales implicados e incrementar la productividad. Solo así los funcionarios lograrán funcionar e innovar en red sin tener que superar severas barreras, ni que salirse de su entorno de trabajo.

En el momento en que los sistemas de gobierno de la administración trabajen para el sistema y no el sistema trabaje para ellos, sólo entonces podremos decir que verdaderamente se cumplen las reglas del juego de lo público. Entonces, se podrán implantar sistemas adecuados de medición y evaluación para el personal de la administración pública que promuevan la eficiencia, la innovación y la gestión del inmenso conocimiento colectivo que custodian y gestionan los funcionarios. Mientras, solo cabe congratularse y esperanzarse cada vez que surge otro nuevo “tuitero solitario”.

Publicado originalmente en: Compromiso Empresarial, sept-oct, 2012.


Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red (II)

Artículo continuación del anterior: “Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red: De la reunión online a las comunidades de changemakers (I)”

Gobernando en modo 2.0

Bienvenida sea la crisis económica si gracias a ella las sociedades democráticas asumen actitudes más participativas y conscientes de su condición, precisamente, democrática. Los recientes acontecimientos de reivindicación social como el 15M, la Primavera Árabe o la ocupación de Wall Street lo han puesto de relieve: los ciudadanos no queremos renunciar a nuestro papel como supervisores de la gestión de los gobiernos porque -en una democracia- el verdadero gobierno lo son los ciudadanos. El voto significa cada vez menos una acción aislada que sucede cada cuatro años y cada vez más un ejercicio de confianza previo a una actividad que será supervisada, en directo, y con derecho permanente a réplica por parte de la ciudadanía. Sólo hay que recordar que en España una de las mejores formas de pulsar el debate colectivo de la campaña a las Elecciones Generales 2011 fue siguiendo su flujo de hashtags en Twitter.

El concepto de gobernanza pública está cambiando impulsado por la tecnología y muestra de ello son iniciativas como Personal Democracy Forum. Su slogan “Technology is changing politics” (la tecnología está cambiando la política) resume de forma muy eficiente los recientes cambios sociales. Es más, el nivel de supervisión  de los sistemas de gobierno por parte de la ciudadanía está llegando a tal extremo que en abril de 2011 la compañía Apple lanzó Philly Watchdog, una aplicación para móviles con la que los ciudadanos de Filadelfia puedan informar sobre cualquier posible comportamiento fraudulento de políticos y/o funcionarios. Un sistema que por otra parte acarrea importantes riesgos y desigualdades en el que una organización neutral e intermediaria debería intervenir.

Queremos saber

Vista la tendencia actual a los modelos de gobernanza abierta, parece inevitable que las administraciones públicas tengan adaptar sus sistemas de gestión para incorporar de forma sistémica la participación equitativa, activa, permanente y vinculante de los ciudadanos. El primer paso para lograrlo ha de darse adoptando los modelos abiertos propugnados por el movimiento Open Government.

Los principios del Open Government defienden que la información ha de ser: completa, primaria, oportuna, procesable informáticamente, no discriminatoria, no propietaria y de licencia libre. Pero en un país como el nuestro en el que ni la propia Administración Pública acata las leyes económicas cuyo cumplimiento sin embargo debe supervisar (muchos de sus organismos ni si quiera auditan sus cuentas), poco es de lo que hay que presumir y mucho lo que mejorar. Es lógico que en los últimos años esten surgiendo numerosas e importantes iniciativas ciudadanas que persiguen transparencia, buen gobierno y el cumplimiento de la ley por parte de una Administración Pública, con la pretensión de que esta trabaje para el procomún de manera sostenida.

Una de las iniciativas más significativas es el movimiento internacional OpenData que persigue la liberación de datos por parte de las Administraciones públicas. Este movimiento ha tomado en España la forma Open Data España a cuyos objetivos se suman poryectos como Open Data Congreso y Opengov.es, un registro abierto paquetes de contenidos y de datos en forma de página web que facilita “buscar, compartir y reutilizar contenido y datos, especialmente de manera automatizada”.

En España tenemos el dudoso honor de ser el único país de Europa con más de un millón habitantes que no cuenta con una ley de acceso a la información. Para paliar esta situación están surgiendo numerosas iniciativas ciudadanas que en su mayoría forman parte de la Coalición Pro Acceso, una plataforma de la sociedad civil que exige la adopción e implementación de una “Ley de Transparencia y Acceso a la Información”. Apoyando esta reivindicación se encuentran organizaciones como Pro Bono Público, promoviendo la apertura de datos públicos y Transparency International España, dedicada a combatir la corrupción en los gobiernos.

La Coalición Pro Acceso incorpora no sólo a organizaciones sino también individuos, como el abogado Javier de la Cueva que actualmente impulsa Praeter Orwell, un proyecto que propone un marco sobre el que desarrollar aplicaciones de control del poder político por parte de los ciudadanos mediante la gestión de la información jurídica proveniente de las personas y de organismos públicos. Su principal objetivo es conseguir la interoperabilidad entre los proyectos de Opendata y Open Government mediante una estandarización de datos.

Continuando esta misma línea de reivindicación de acceso a la información pública para el empoderamiento ciudadano, en la actualidad se está gestando un interesante proyecto llamado Tu derecho a saber. Se trata de una plataforma web que permitirá denunciar los casos en los que las instituciones públicas nieguen el acceso a la información, además de facilitar la consulta ciudadana fácil. Este proyecto está respaldado por Access Info Europe -una ONG que tiene como misión promover el derecho de acceso a la información en Europa- e impulsado por David Cabo, dedicado desde hace más de dos años a proyectos relacionados con la transparencia y la participación tales como: ¿Dónde van mis impuestos?, #adoptaundiputado, AsktheEU.org o el Desafío Abredatos.

Alimentando el procomún

El cambio que la ciudadanía le está exigiendo a la Administración ya está mostrando sus primeros resultados. En España ya podemos presumir de que varias administraciones que se están preocupando por poner en marcha proyectos en esta línea. Así existen destacados ejemplos en las administraciones autonómicas, como: Open Data Euskadi del Gobierno Vasco, Datos Abiertos Gencat de la Generalidad Catalana, el Catálogo de Datos de Asturias promovido por el Principado, el Portal de datos abiertos de la Junta de Castilla la Mancha, Open Data Navarra, Datos abiertos CAIB del Gobierno de las Islas Baleares, y Reutiliz@ de la Junta de Extremadura.

A estas iniciativas se suman otras muchas impulsadas por administraciones locales así como desde la administración central. Cabe destacar el Proyecto Aporta para la reutilización de la información del sector público, en el que se enmarcará datos.gov.es, todavía a la espera de ser implantado.

Crowdsourcing para innovar en lo público

Proporcionar información relevante, suficiente y accesible es un primer paso imprescindible para conseguir una Administración abierta que integre sistemas 2.0 de participación online. Esto es algo mucho más complejo y radical que un mero “estar en las redes sociales” o que un soltar datos y “sírvase usted mismo”. Por eso, abrir un perfil en Youtube para por ejemplo dar a conocer a la Policía Nacional de España (y por qué no, hacer un poco de propaganda) es un objetivo muy pobre para un servicio público de tan gran trascendencia. Resulta inevitable preguntarse cuánto hubiera podido contribuir a la seguridad colectiva y a la eficiencia de este servicio público de seguridad, el más de un millón de visitas al canal de YouTube de Policía Nacional que de esta manera se han limitado a ver y comentar unos cuantos detalles dramatizados de relevancia pública muy cuestionable.

Lejos de los habituales e ineficaces modelos de gobernanza colectiva que oscilan entre lo autoritario o lo asambleario, lo que las administraciones deben hacer es implantar sistemas accesibles, transparentes y flexibles que incluyan mecanismos estables de supervisión, participación y corresponsabilidad ciudadana distribuida. Internet y los entornos 2.0 de participación colectiva constituyen un aliado fundamental para este propósito. Esto asegurará un sistema eficiente, permanente innovador por su amplio capital humano, sostenible, equilibrado y decididamente neutral; característica esta última que constituye uno de los garantes fundamentales de la Administración Pública frente a intereses y presiones partidistas y/o con ánimo de lucro. Pero es necesario que exista una voluntad verdadera po de compartir lo públicor parte de la Administración, así como una conciencia colectiva de que lo público se construye, se mantiene y se mejora con la necesaria colaboración de todos.

Publicado originalmente en Compromiso Empresarial, noviembre-diciembre, 2011.


Impulsando la Administración 2.0

Vuelvo a trabajar en la administración pública española y aunque esto rompa estereotipos, lo hago con mucha ilusión. Desde hace unos días ocupo una plaza de personal laboral del Ministerio de Cultura para trabajar en el Área Web del Museo Reina Sofía. Ahora me enfrento al apasionante reto de hacer realidad lo que investigué en mi Master Thesis (From “El Paseo del Arte” to “La plaza del arte”. Online Community Building around thee art museums of Madrid)

Ahí estaré a partir de ahora, impulsando la difusión, la participación y el diálogo online de uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de nuestro país. Me pongo a ello con ilusión pero sin ser ilusa (mostrando el excepticismo propio de quienes ya hemos trabajado en la cosa pública española alguna vez) y lo hago homenajeando a mis colegas, tirando de background musical ochentero.


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