Jaron Lanier y el poder de ser la oveja negra

Durante el pasado año le he estado prestando mucha atención a Jaron Lanier. Sus reflexiones sobre lo que es importante con respecto a nuestra relación con la tecnología me parecen fundamentales. “Internet se ha vuelto aburrido y predecible”, afirma Lanier. Sin duda: todos siguiendo estándares sobre lo que hay que hacer. Sin duda, en la desobediencia visionaria está el futuro. Así que habrá que permanecer atentos a más outsiders.


Museo eres tú

Los museos son por y para la gente, aunque entrados en la era 2.0 y con infinidad de canales abiertos a la participación sean muy pocos los que verdaderamente están cediendo un espacio propio a los usuarios. Uno de los miedos más comunes de quienes gestionan estas organizaciones es el temor a la banalización que pudieran crear los contenidos generados por los usuarios (user generated content) Sin embargo, ser un museo 2.0 implica estar permanentemente abierto a la participación.

La realidad es que mientras muchos museos abren canales de “participación” y sólo los pueblan con “sus” contenidos, los usuarios están creando obras magníficas que en muchas ocasiones superan en creatividad y calidad a las que producen muchas organizaciones. Tal es el caso del tema 70 Million interpretado por el grupo franco-americano Hold your horses, quien gracias a su talento ha contribuido a la posterior creación de numerosos covers y vídeos explicando las obras de arte que en el vídeo se interpretan, en lo que supone una difusión del arte que para sí ya hubieran querido muchos museos. Y es que los usuarios son una inagotable fuente de conocimiento colectivo y creatividad (crowdsourcing) que cualquier museo que se llame “2.0″ no puede dejar de incorporar y mucho menos, subestimar.

Parece que Hold your Horses lo pasó tan bien grabando el vídeo de 70 Million que posteriormente se animó con este encargo, una versión igual de divertida dedicada a la pintura impresionista. Indudablemente los museos han de educar y divulgar sus colecciones, ¿pero quién dijo que no podía ser de una forma creativa, divertida y lo más importante, colaborativa?


Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red (I)

War Is Over - Lenon & Yoko

De la reunión on-line, a las comunidades de changemakers

Uno de los aspectos positivos derivados de la crisis económica es la disposición general al cambio: los sistemas se cuestionan y las posturas se flexibilizan (qué remedio), aunque esto haya tenido que ocurrir tarde y por las malas. Las circunstancias están obligando a los ciudadanos a tomar la iniciativa impulsando cambios que contribuyan a una sociedad más equilibrada y sostenible, mientras que los tradicionales poderes políticos-económicos se desdibujan debido al impulso de las recientes movilizaciones ciudadanas. Desde la “Primavera árabe” al 15M, la actual corriente de empoderamiento social que en su día liderara el tercer sector apuesta por estructuras organizacionales más abiertas, transparentes y colaborativas.

Esta toma de conciencia y poder frente a los tradicionales modelos de gobierno de las democracias occidentales se ha visto favorecida por el acceso de los ciudadanos a las herramientas 2.0. Como consecuencia de esta tendencia hacia el empoderamiento social han surgido numerosas plataformas de activismo 2.0 y crowdsourcing como: Change.org, Avaaz,  Care2, OpenIdeo o Kune; además de redes sociales específicamente dirigidas a las causas sociales como es el caso de Jumo, fundada en febrero de 2010 por Chris Hughes quien además de co-foundador de Facebook fue director de la organización online de la campaña presidencial de Barack Obama en 2008.

A imitación de anteriores proyectos, en el último año han surgido en España diversas plataformas on-line que facilitan la efectividad y visibilización de las iniciativas ciudadanas. Con precedentes memorables como Miaportación, una de las plataformas con mayor protagonismo reciente es Actuable que fue lanzada en España en octubre de 2010 como un Change.org en español y que tras su espectacular compilación de usuarios (680.000 registrados), recientemente ha sido adquirida precisamente con la plataforma Change sin que haya trascendido aún el montante de la operación. Indudablemente, el poder impulsor del 15M ha sido definitivo para su éxito comercial.

Bajo el epígrafe: “Inicia acciones, suma fuerzas, provoca cambio”, Actuable se ha presentado hasta ahora como una herramienta para el empoderamiento ciudadano que se define como “una comunidad de personas y organizaciones que unen fuerzas para luchar contra las injusticias”. Pero pese a la gran acogida de la plataforma debido entre otras razones a la empatía que provocan “las injusticias”, estas son ciertamente un concepto ambiguo, lleno de matices cualitativos y espinoso a la hora de evaluar la eficiencia social de una propuesta. Por ello se hace necesario indagar en la forma concreta en la que Actuable “provoca cambio”, conociendo los detalles de cómo se gestionan las peticiones, se mide el éxito y se produce y gestiona el retorno social.

Lamentablemente, y pese a lo bienintencionado de su misión, los indicadores mostrados en esta plataforma son únicamente cifras (número de personas que se suman a cada causa/petición), lo que hace sospechar que son los aspectos cuantitativos propios precisamente del marketing online tradicional (tráfico, número de clicks, número de usuarios, etc.) los que a esta plataforma le interesan. Sin embargo, prescindir de los aspectos cualitativos a la hora de erradicar la injusticia no sólo es una postura escasa en términos de estrategia en social media, sino que además se encuentra muy poco vinculada a los valores y criterios de análisis adecuados a las causas sociales. Y es que una de las debilidades de esta plataforma es que reúne gente pero no crea comunidad, algo que a estas alturas ya es obligado en cualquier entorno social en internet. Los usuarios de Actuable crean su cuenta, votan y se van, sin ni siquiera recibir una respuesta en sus cuentas de correo sobre su “actuación”, sin conocer a otras personas u otras causas similares.

Reunir es fácil pero la sostenibilidad del cambio social pasa por la capacidad para unir (no sólo reunir) recursos, talento, fuerzas y sinergias. Ahora, Change.org absorbe Actuable para convertirse en la plataforma de activismo ciudadano más grande del mundo. Habrá que esperar a ver si además se convierte en la mejor.

Rogando ¿pero con el mazo dando?

Con similares objetivos a Actuable, otra de las plataformas on-line para la participación ciudadana que han florecido en los últimos meses en España es YouVote. Presentada como “una plataforma virtual donde la ciudadanía puede expresar su opinión y aunar voces a través de preguntas y campañas sociales sometidas a voto” YouVote es -al igual que Actuable y otras muchas plataformas similares- una empresa social. Esto quiere decir que posee un ánimo de lucro legítimamente compatible con unos objetivos de retorno social. Pero a diferencia de Actuable, YouVote sí entiende que debe explicar cómo se produce el retorno social que presumiblemente generará su empresa: “Después del primer año de funcionamiento, Youvote publicará en esta sección la cuantía del beneficio destinado a retorno social, así como las bases para acceder al mismo. Una vez Youvote genere beneficios y se apoyen proyectos, generaremos una sección para dar a conocer dichos proyectos en nuestra página.” De esta manera, los usuarios pueden ser conscientes de qué tipo de empresa son clientes subyacentes cada vez que apoyan a una de las causas sociales recogidas en esta plataforma. Apoyar una causa de una organización directamente en su web es muy distinto que hacerlo a través de estos entornos. Lejos de ser plataformas “neutrales”, estos entornos de activismo 2.0 añaden matices asociados a su forma de gestión, a sus sistemas de selección y evaluación así como a los valores que apoyan.

La condición social de este tipo de empresas les obliga a cumplir con los más altos estándares de transparencia, explicando en detalle su modelo de negocio así como su impacto social. Sin embargo, Actuable no muestra detalles sobre qué y cómo es lo que hace con las peticiones de los usuarios, aparte de darles cobijo y una estructura online. Así que pese a su nombre, aparentemente esta plataforma ha consistido más en decir (visibilizar) que en hacer, lo cual por otra parte no es nada nuevo respecto a lo que ya aportan las redes sociales generalistas y las herramientas 2.0 como blogs o wikis.

Sin embargo, no todo el mundo puede o quiere ser el portavoz de su causa y ahí es donde este tipo de empresas pueden ofrecer un valor diferencial a quienes quieren visibilizar sus proyectos, captar apoyos e incluso fondos. Las plataformas on-line de participación ciudadana pueden ser servicios muy atractivos para las ONGs porque además de dar difusión a sus causas, también pueden -como en el caso de Actuable- conseguir socios a un solo click que se les presentan seleccionados previamente con una altísima sensibilidad hacia sus causas. Es aquí precisamente donde radica el modelo de negocio de esta y similares plataformas: proporcionar servicios Premium y de consultoría a organizaciones promotoras de causas. Con una plataforma excelente en términos de usabilidad y un diseño de contenidos fantásticamente orientados al marketing, en Actuable las ONGs también pueden recaudar fondos de forma directa a través de pagos on-line. Sin duda, se trata de una oportunidad añadida a las tradicionales fórmulas de difusión, captación de socios y de fondos que las organizaciones sociales deberían considerar. Otra cuestión diferente es que un servicio de marketing enfocado a ONGs sea lo mismo que un changemaker o un entorno de empoderamiento social 2.0 como sí lo es sin embargo n-1.

Administración pública ¿en la nube?

Open GovernmentLa participación ciudadana en internet es una oportunidad para contar con los ciudadanos en las propuestas de soluciones, toma de decisiones y transparencia en la gestión pública, pero ¿cómo está reaccionando la Administración Pública ante este nuevo cambio de actitud de la ciudadanía? Lo hace lentamente (cómo no) y de manera desigual, ya que los cambios urgentes que debe afrontar son en realidad de un calibre mucho más básico y pasan por cumplir con los derechos constitucionales de los ciudadanos. La Administración primero ha de abrir sus datos y eliminar las barreras de acceso a la información, ya que no hay otro contexto posible para disfrutar de una ciudadanía madura, responsable y emprendedora.

La mezcla de paternalismo e ineficiencia con que habitualmente actúa la Administración Pública ha de evolucionar hacia estructuras más ágiles, contemporáneas y flexibles que incorporen las bases fundamentales del activismo 2.0. Pero ¿cómo se puede contar con los ciudadanos para que participen en una gestión pública compartida y responsable? Un excelente tema para un próximo artículo.

Publicado originalmente en: Compromiso Empresarial, septiembre-octubre, 2011.


Una dosis de Edupunk y social media en las humanidades (1)

Las conferencias están obsoletas: pertenecen a un modelo educativo basado en la transmisión de información, y no en el aprendizaje y la gestión del conocimiento. En la “Era Google” la información está al alcance de cualquiera (que tenga una conexión de ADSL, conozca idiomas y carezca de problemas de discapacidad), por lo que se podría afirmar que con alguna excepción relacionada con las reivindicaciones del open data, el problema con la información no es conseguirla, sino saber gestionarla, analizarla y asimilarla. De hecho, nuestra época se caracteriza por un exceso de información que no necesariamente de formación. Por eso es necesario subrayar la contradicción que supone tratar temas de participación social siguiendo un formato docente de clase magistral, más si además esta participación tiene que ver con los social media.

Susana, voluntaria tuitera en #xornadasredes

No puede haber verdadero aprendizaje sobre los social media sin una metodología que incluya la práctica online. Por esta razón un aspecto fundamental de las pasadas jornadas Museos, las redes sociales como generadoras de cambios fue su doble naturaleza teórica y práctica, además de su dimensión tanto online como presencial. Así pues, la fase inicial del curso sucedió íntegramente en internet.

La primera actividad online y práctica comenzó en el mismo proceso de la inscripción. Las personas que solicitaron asistir al curso presencial tuvieron que inscribirse a través de un formulario en internet y aportando además algo inusual en la mayoría de las jornadas presenciales gratuitas: su contribución activa. De esta manera, los solicitantes tuvieron que compartir información sobre cuál era su actividad profesional y por qué querían asistir al curso en una breve “Carta de motivación”. El conjunto de cartas fue posteriormente compartido de forma anónima con el resto de inscritos. De esta sencilla manera los participantes tuvieron la oportunidad de conocer con antelación a quienes irían a ser sus compañeros en la “sala de conferencias”. Esto les daba la oportunidad de compartir experiencias previamente entre ellos y acudir a la jornada presencial a encontrase con un grupo de personas con las que ya habían entablado relaciones: un grupo al que ya pertenecían.

Debido a la que la mayoría de las personas inscritas contaba con un perfil en Facebook, pensé que esta plataforma era la más adecuada para abrir un espacio de intercambio online que acogiera a personas interesadas en el tema, independientemente de si iban o no a asistir a las jornadas presenciales. Así surgió el grupo Educación, Cultura y Acción Social en los Social Media, que ha funcionado antes, durante y después de las jornadas presenciales y que continúa en la actualidad activo y abierto a la participación de personas interesadas en cómo las humanidades pueden trabajar de forma relevante con social media. En este grupo hay que destacar la actividad de tres personas ciegas (Pilar, José Urbano y Ángeles) que superando sus discapacidades están siendo capaces de interactuar con la ayuda de la incombustible Encarna.

Se buscan voluntarixs para xornadasredesAdemás del grupo de Facebook, se fueron abriendo perfiles en otras redes sociales a los que se fue incorporando el trabajo de voluntari@s participantes del curso. Estas personas tuvieron la oportunidad de compartir la construcción de la actividad, además de recibir asistencia y asesoramiento personalizado por mi parte, vía chat o correo electrónico.

El primer espacio que abrimos en redes sociales fue en Delicious, donde compilamos referencias en internet tanto de interés general sobre los temas del curso, como sobre la actividad profesional de los participantes. El objetivo de esta acción fue: prepararse de forma eficiente para el intercambio y la gestión del conocimiento, conocernos mejor antes de la jornada presencial y fomentar las relaciones personales y profesionales entre la comunidad de asistentes y la online. Los voluntari@s 2.0, Juan y Alexia, se encargan actualmente de gestionar la cuenta.

También creamos un usuario en Twitter @xornadasredes  y utilizando como referencia el hagshtag: #xornadasredes, tuiteamos las jornadas presenciales y mantuvimos la conversación. La conversación en este canal estuvo gestionada por otra estupenda voluntaria 2.0: Susana, a quien se puede ver en acción en la primera foto de este artículo.

Otro de los espacios de intercambio se creó en Flickr para compartir las fotografías realizadas durante las jornadas presenciales, así como otros materiales gráficos de interés. Para ello contamos con la colaboración de: Ana, José, Cristina y Mara.

Además de toda esta información en distintos formatos, también grabamos las jornadas presenciales en vídeo gracias a la colaboración de los voluntarios Juan y Jesús. De momento los vídeos ya están disponibles en el grupo de Facebook y próximamente serán volcados en Youtube.

DTribus de las xornadasredesespués del trabajo online -intenso, ilusionante y muy participativo- llegó el día de vernos las caras en el Museo Provincial do Mar de Lugo, en lo que no dejaba de ser un nuevo formato de intercambio para un grupo de personas que ya nos conocíamos. Comenzó así la Fase 2 del curso, con carácter presencial en su núcleo central, pero con extensión online gracias a la gestión simultánea de las cuentas de Facebook y Twitter que realizó Susana. Esta fase constituyó la continuación de lo que previamente había sucedido en internet, por lo que los participantes no podieron entrar en la sala de conferencias sin más, sino que tuvieron que identificarse poniéndose unas etiquetas que les identificaban como miembros de una tribu.

Las etiquetas se elaboraron gracias a la colaboración de Bassam y en base a la información sobre la actividad profesional de los participantes recogida en los formularios de inscripción. Gracias a lo que los participantes me habían contado de ellos mismos pude definir tres “tribus” que de manera aproximada les representaban a todos. Así la sala se fue llenando de creador@s, gestor@s e investigador@s; además de una cuarta tribu de élite, compatible con las otras tres: ¡voluntari@s! Lo que sucedió dentro, lo contaré en la segunda parte de este artículo “Una dosis de Edupunk y social media en las humanidades (2)”

Encontrando nuestras "tribus" antes de entrar a la sala en xornadasredes


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