La escondida falacia de la cultura 2.0

La cultura –especialmente en tiempos de crisis– tiene un papel en la sociedad, tan difícil como necesario. Los retos son muchos e importantes y vienen dados, precisamente, por el hecho de que su necesaria función social no está siendo comprendida en la medida que debiera.

El mantra de la actual escasez (sic) de recursos económicos con los que cubrir las necesidades fisiológicas señaladas en la base de la pirámide de Maslow, se ha repetido hasta el punto de haber convencido a muchos ciudadanos de que la cultura es un lujo. No obstante, es crítico subrayar, que lo que sirve para mantener con vida a las personas no sustituye a lo que las hace humanas.

Esto bien lo saben quienes trabajan en la acción humanitaria en emergencias y catástrofes. Los paliativos urgentes en alimentación y atención sanitaria deben ser continuados con acciones estructurales que proporcionen estabilidad y autonomía a las comunidades en las que se actúa. Pero el darwinismo económico que promueve los mercados está llevando al mundo occidental a un canibalismo social de guante blanco, progresivamente más nocivo e insolente.

Así pues, esta contemporánea “evolución de las especies” parece reducirse cada vez más a estar vivos solamente (aunque con beneficios económicos a corto plazo), en lugar de a ser mejores humanos, tal como señala Nuccio Ordine en La utilidad de lo inútil: “Si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, solo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad”.

En los últimos tiempos aumenta el número de autores que subrayan los peligros de la pérdida de protagonismo de la cultura en la sociedad, así como los riesgos de una educación utilitaria diseñada al dictado de los intereses de los mercados. Martha Nussbaum (Sin ánimo de lucro. ¿Por qué la democracia necesita de las humanidades?) se suma a la tesis de Ordine proporcionando sobrados argumentos que avalan la necesidad de promover y favorecer la cultura, especialmente en épocas de crisis. Es más, se puede incluso concluir que la actual crisis ha venido dada por la mencionada falta de conciencia sobre la necesidad estructural de la cultura en la sociedad.

Contribuir a fortalecer las bases de la cultura es una labor especializada que exige un compromiso profundo, puesto que una de las mayores dificultades que ha de afrontar la cultura emana del hecho de que sus resultados no se miden a corto plazo. Por eso, ante el sistema cortoplacista propugnado por la economía de mercado que actualmente impera en la medición de resultados, el éxito de la cultura resulta invisible a ojos de los ciudadanos. Así pues, el actual reto para la cultura es cómo evidenciar su necesario papel en la sociedad.

¿Cultura de medición?

En la cultura, al igual que en la Teoría de la Relatividad, la línea recta no es necesariamente el camino más corto. Hacer visible el papel de la cultura en la sociedad es un desafío que algunos intentan resolver siguiendo torpes estrategias cuantitativas. Sin embargo, aumentar el número de impactos de lo cultural no asegura que la cultura y sus contenidos sean comprendidos y valorados.

Otra cuestión es que, efectivamente, la ingente cantidad y alcance de impactos informativos pertenecientes a cualquier otro ámbito de la sociedad esté eclipsando de manera sustancial la acción de la cultura. Quienes lo duden, no tienen más que pensar en el alcance mediático de un acto político o deportivo frente a uno cultural.

¿Por qué sucede esto si la cultura es –como se defiende– un ámbito imprescindible de la sociedad? Porque la cultura se apoya en la argumentación, lo cual requiere una cantidad de tiempo importante y en la mayor parte de los casos, indeterminada; además de atención de calidad. Ambos requisitos –tiempo y atención– son dos de los bienes más escasos en la sociedad occidental contemporánea. Por eso, trabajar en los aspectos cualitativos de la cultura es, además de su vía natural y por tanto más acertada, una tarea comprometida en tiempo y dedicación, para la que hay que estar capacitado y a la que no está dispuesto cualquiera.

Dadas estas circunstancias, la tentación de allanar el terreno sirviéndose del impacto rápido y masivo que actualmente proporcionan las redes sociales es mucha.

Lamentablemente, la difusión de los eventos culturales está sustituyendo en su vorágine a la difusión de la cultura, que es una cosa bien distinta. A pesar de todo, las redes sociales y los entornos 2.0 en general sí pueden ser importantes aliados para esta. Lo importante es servirse de ellos en función de lo que la cultura necesita y no al revés, como viene siendo habitual.

Los recientes intentos de definir un nuevo tipo de cultura en base a los nuevos entornos 2.0 incurren en una importante falacia: que la cultura es 2.0 si esta sucede en Internet; cuando en realidad, la naturaleza de la cultura es eminentemente 2.0 ya que esta es social, colectiva y colaborativa; con independencia de Internet y las redes sociales. Por eso, tan engañoso es tratar de encontrar una red social que sea más propicia que otras para la cultura, como esperar que una cámara de fotos “haga” buenas fotos.

Tanto las fotos como las redes las hacen los usuarios. Por tanto, una buena red cultural es la que cuenta con una comunidad diversa, activa y educada que –si ocurre en Internet– tendrá más posibilidades para aprovechar sus recursos y ser mejor. Y, ¿cómo se crea una buena red cultural en Internet? Con conocimiento, tiempo y dedicación.

Portales de conocimiento para la cultura en red.

Frente al mero acceso a la información –hoy en día al alcance de cualquiera con solo un click– el artículo Expertos para la gestión del conocimiento en Internet subrayaba la oportunidad de los profesionales y organizaciones que trabajan con contenidos de interés general (como lo es la cultura) para crear conocimiento diferencial, solo posible mediante la selección, el contraste y la capacidad para establecer relaciones.

Así pues, las organizaciones que seleccionan, custodian, ordenan, investigan y difunden contenidos de interés general han de tomar conciencia de su papel como servicio público ante los retos de la sociedad del conocimiento. Han de asumir el protagonismo y la iniciativa que les corresponde como articuladores de los sistemas de conocimiento porque lo que finalmente interesa no es ya la información en sí misma, sino el conocimiento que se puede extraer de ella.

Ahora el reto y la responsabilidad en la gestión del conocimiento para expertos y organizaciones es saber incorporar a sus discursos especializados relaciones relevantes y complementarias de contexto –como lo son los contenidos generados por los usuarios de Internet–, además de crear estructuras de conocimiento estables y sostenibles que articulen los diversos metarrelatos o microhistorias que complementan los megadiscursos tradicionales.

Así pues, no es de extrañar que precisamente sea una universidad pública, la Universitat de Barcelona a través de su Programa de Gestiò Cultural, la impulsora del Portal Iberoamericano de Gestión Cultural.

Este portal se inició en el año 2000 y es probablemente el mejor entorno online en español para los profesionales que gestionan la cultura. Su objetivo principal es “contribuir a la construcción y desarrollo del espacio cultural iberoamericano, al incluir y potenciar iniciativas procedentes tanto de la Península Ibérica como de América Latina u otros países”.

¿Cómo cumple con tan ambicioso objetivo? El Portal Iberoamericano de Gestión Cultural aprovecha las ventajas de las herramientas 2.0 para recopilar y facilitar de manera gratuita recursos digitales relacionados con la gestión y las políticas culturales. Pero lo importante no es esto, sino la manera en la que lo hace: Liderando iniciativas en red especializadas y que crean puentes entre sí e identificando y relacionando las ya existentes. Ello ha requerido un trabajo previo de identificación, selección, descripción y registro de información; siendo todas ellas tareas que si como en este caso están hechas por especialistas, proporcionan relevancia, interés y eficacia a los portales en Internet.

El Portal Iberoamericano de Gestión Cultural es el vivo ejemplo de que la cultura tiene su ámbito natural en las redes de conocimiento, que encuentran en Internet un poderoso aliado. Sin embargo, lo que importa es la tarea estratégica, especializada y sostenida de los profesionales que hay detrás de los contenidos; por lo que resulta irrelevante si, por ejemplo, se utilizan redes sociales tipo Facebook o no.

Muestra de ello son la Agenda de eventos, la sección de Noticias y la de Convocatorias de ayudas, subvenciones, becas, call for papers y otros; todas ellas bastante tradicionales como concepto pero cuya excelente usabilidad conlleva un importante trabajo previo de catalogación de contenidos y diseño de funcionalidades web.

En la sección Aula abierta de este portal –de excelente calidad y abundancia de contenidos– destacan particularmente dos iniciativas en red. La primera de ellas es CulturalBox, una videoteca online en cuatro idiomas (catalán, español, inglés y francés) especializada en “la reflexión sobre gestión y políticas culturales“. Su herramienta de búsqueda avanzada permite buscar entre sus más de mil referencias registradas por sector cultura, área de gestión o por idioma.

También es especialmente interesante la sección dedicada a la participación de los usuarios. En lugar de por una red social estándar como suele ser la práctica habitual, se ha optado por diseñar un formulario con campos relevantes y muy prácticos para el filtrado y la posterior clasificación y difusión de la información que se comparte. Esta es una inteligente forma de aprovechar al máximo el conocimiento que los usuarios puedan compartir y una de las grandes carencias de la participación en redes sociales genéricas: el ulterior tratamiento de la información que en ellas se comparte.

Blogosfera Cultural es la otra iniciativa a destacar inscrita en Aula abierta. Este proyecto “recopila y presenta los blogs creados por la dinámica comunidad de profesionales de la gestión y las políticas culturales de Iberoamérica”. Mediante un sistema automático de alimentación de información proporcionado por los rss de cada blog, la Blogosfera Cultural muestra una selección de artículos relevantes a los interesados en la gestión y las políticas culturales que, además, en un buscador avanzado pueden ser filtrados por palabra clave, ubicación, áreas de gestión, orientación y sector cultural.

Completa el portal una sección dedicada a profesionales, que identifica y cataloga a organizaciones, profesionales y recursos de la cultura en toda Iberoamérica y que, como el resto de secciones del portal, muestra un pertinente uso de la tecnología digital para crear herramientas y funcionalidades extremadamente usables y relevantes.

Finalmente, el portal también se interrelaciona con otros proyectos especializados: Coopera Cultura, una plataforma que reúne “información, documentación, asesoramiento, normativas y experiencias de cooperación cultural a escala iberoamericana para mejorar cuantitativa y cualitativamente la calidad e impacto de los proyectos de cooperación, desarrollar experiencias y crear sinergias”; Arqueotur, que recopila “la oferta cultural, educativa y turística asociada al patrimonio arqueológico que se encuentra disponible para la visita pública”; y Rutas Culturales Iberoamericanas, que ofrece “una recopilación de itinerarios, destinos y rutas culturales iberoamericanas realizado por Ibertur, la Red Profesional de Patrimonio, Turismo y Desarrollo Sostenible”.

Google pierde interés como herramienta cuando, como en el caso del Portal Iberoamericano de Gestión Cultural, la dimensión online de un proyecto cultural se plantea de forma colaborativa, con una selección de contenidos exhaustiva, relevante y descrita, además de una usabilidad orientada a los usuarios específicos.

Cuando hay espacios online con contenidos tan interesantes y bien estructurados, los usuarios no necesitan perderse en el maremagno de la lucha por la visibilidad en Internet. Gracias a las organizaciones de expertos que hacen su trabajo de gestión del conocimiento, la cultura se fortalece para seguir siendo un bien social cuyo ecosistema es la red.

Publicado originalmente en Compromiso Empresarial, marzo-abril, 2014


La Cultura no es un lujo

La cultura no es un lujo
Antes de que el alfombreo rojo lo inunde todo, habrá que recordarlo:
La Cultura no es un capricho.
La Cultura no es un antojo.
La Cultura no es un lujo.
La Cultura es LIBERTAD.

1er Foro de Cultura y buenas prácticas en España. “Autocrítica y reinvención para una cultura en crisis”

Foro de Cultura y buenas prácticas en España

Foro de Cultura y buenas prácticas en España

¿Por qué es necesario un Foro sobre Cultura y Buenas Prácticas en España?

Muchos han sido los profesionales de la cultura que se han pronunciado en contra del reciente aumento de impuestos y de los extremos recortes en el sector. Sin embargo, han sido más escasas las voces que ante esta situación también han ejercido ciertas dosis de autocrítica. La cultura en España raramente se ha gestionado en base a estándares de buen gobierno, financiación responsable, medición y evaluación de resultados o de rendición de cuentas y transparencia. Por eso, este primer Foro de Cultura y Buenas Prácticas reúne a algunas de estas voces críticas y expertas para debatir de qué manera, responsable y sostenible, se debería gestionar la cultura en nuestro país.

En el contexto de la actual crisis económica, la escasez de fondos para la cultura es una preocupante realidad que se argumenta por muchos como “un mal menor” frente a lo que se consideran situaciones más dramáticas y acuciantes como el desempleo, la deuda externa o los problemas de vivienda. Pero a la vez que la cultura española sufre una radical congelación de apoyos económicos, su percepción social también se está deteriorando rápida y peligrosamente, habiendo llegado incluso a ser considerada una “actividad de lujo” que dados los difíciles tiempos podría ser potencialmente prescindible. En este contexto de devaluación estratégica de la cultura, ¿cómo poner en valor su papel esencial en la sociedad a la vez que se le asegura un futuro sostenible, deacuerdo a sus necesidades específicas y ajeno a los vaivenes políticos y económicos?

La socióloga estadounidense Martha Nussbaum argumenta en su libro Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades, que la cultura es tratada con recelo por parte de los partidarios de una educación dirigida exclusivamente al crecimiento económico, porque promueve “…la comprensión crítica y reflexiva, que no puede pasar por alto las desigualdades y las diferencias, fenómenos que chocan frontalmente con la tendencia homogeneizadora del mercado.” Por ello, es responsabilidad de quienes gestionamos la cultura situarla en el lugar que merece en la sociedad, ejerciendo la mejor gestión posible.

España es un país de riquísima tradición cultural, con una producción de incuestionable nivel, pero que ensimismada en la calidad de su producto quizás haya descuidado una adecuada gestión del mismo. Tal vez la crisis sea una buena oportunidad para afrontar un necesario cambio en su modelo de gestión. De lo contrario, ¿con qué argumento habría que convencer a gobernantes, mecenas y ciudadanos para que apoyen a un sector profesional que, a grandes rasgos, no está comunicando de manera eficiente ni está aportando unos mínimos indicadores sobre su actividad?

El buen gobierno, la financiación sostenible, la medición de resultados, la transparencia y la rendición de cuentas; son a día de hoy las grandes asignaturas pendientes de la cultura en España. Algunas de las voces expertas que se han pronunciado en favor de asumir estos parámetros de gestión se reúnen en este encuentro, que nace con la convicción de que no solo es posible superar la dramática situación actual, sino además salir fortalecidos de ella.

Objetivos

  • Fortalecer la cultura española y su sector profesional mediante la creación de un entorno de referencia, información y debate sobre estándares y metodologías relacionadas con el buen gobierno, la financiación sostenible, la medición de resultados y la transparencia y rendición de cuentas.
  • Crear clima de opinión en favor de una mejora de la gestión de la cultura y las artes en España.
  • Identificar y promover buenas prácticas profesionales en España, así como reconocer a sus actores e iniciativas.
  • Fomentar el networking profesional y el encuentro sinérgico para la creación de redes profesionales de trabajo responsable; compartiendo contextos, preocupaciones, recursos y soluciones profesionales entre los diversos entornos de la cultura.
  • Generar un documento básico de recomendaciones y protocolos para el sector de la cultura en España.

Dirigido a:

Profesionales de la cultura en todas sus ramas, además de gestores, estudiantes, amantes de la cultura en general y, muy especialmente, a directivos y patronos de asociaciones y fundaciones profesionales.

Más información en: www.culturaybuenaspracticas.org


¿Qué recursos ofrece Internet para mejorar la conciliación laboral?

Conciliación e internet

Abordar el problema de la conciliación laboral y personal significa, en todos los casos, hablar de oportunidades para gestionar tiempo y servicios que hagan compatibles las distintas actividades e intereses de las personas. A las iniciativas analizadas en la primera parte de este artículoConciliación Real Ya y Fundación Masfamilia– no parece que se sume mucha más actividad específica sobre conciliación en entornos y herramientas 2.0.

Desde este punto de vista llama la atención una mayor falta de implicación explícita por parte de la administración pública central, pese a que algunas administraciones autonómicas y locales sí parecen estar dando muestras de interés ofreciendo, en alguno de los casos, buenas herramientas de trabajo para aplicar en empresas y organizaciones.

Asimismo, el grueso de organizaciones sociales muestra en este asunto una actividad notoriamente escasa, mientras que son algunas empresas las que parecen estar siendo las pioneras en liderar iniciativas concretas.

La relación entre lo digital, la conciliación y la confianza entre extraños

En los últimos años, la llegada de Internet a los hogares españoles y la creciente oferta de servicios online por parte de empresas, organizaciones y administraciones públicas han supuesto un cambio radical en los comportamientos y la gestión del tiempo de los ciudadanos.

Superada la desconfianza inicial de los usuarios hacia las gestiones online, la comodidad ha sustituido a los numerosos desplazamientos in situ anteriormente obligados. Sin embargo, estas ventajas para la vida cotidiana se están integrando con bastante más dificultad en los entornos laborales, en los que el “presentismo” es todavía el criterio de valoración imperante en relación al desempeño profesional.

Resulta paradójico que en una sociedad cada vez más conectada a los servicios “en la nube” todavía haya que estar obligado a desplazarse a la oficina para trabajar, cuando ya para muchos el trabajo llega vía móvil. No obstante, el panorama laboral se presenta reacio al teletrabajo por una razón muy estrechamente ligada a la experiencia de lo digital: la desconfianza.

Muchos han sido los textos que han tratado los efectos de la sociedad digital en relación con la experiencia de lo físico. Los medios tecnológicos han suscitado una significativa incertidumbre frente a la inseguridad a que aboca lo intangible de la electrónica.

Y es que la era digital –en la que lo físico parece desintegrarse frente a la prevalencia de lo virtual– remite a la añoranza de una configuración pasada del mundo como una realidad matérica a la que poderse aferrar.

Por esta razón, la mayoría de los recelos respecto a cualquier experiencia digital provienen de la inseguridad que produce la mencionada separación entre lo físico y lo electrónico. Esta falta de confianza ante lo digital entre los potenciales usuarios impregna también las posibilidades de los servicios online para la conciliación.

La confianza es la piedra angular sobre la que se sustenta la conciliación online. Es un valor que afecta a las relaciones entre usuarios en entornos 2.0 de manera fundamental ya que, por ejemplo, las redes sociales son entornos simbólicos basados en la confianza y fundamentados en las recomendaciones de sus usuarios.

Igualmente, la confianza es la base de las organizaciones sociales, las cuales son extremadamente sensibles a la opinión de sus grupos de interés y dependen muy fuertemente en su capacidad de prescripción.

Parece claro que si una de las claves para conciliar es poder delegar responsabilidades a personas y organizaciones que inspiren confianza, el carácter inmaterial de los entornos 2.0 sitúa las posibilidades de la conciliación en un terreno todavía más difícil. Sin embargo, la capacidad de visibilización y movilización de la que disfrutan los servicios de la web social constituyen una oportunidad nada desdeñable que es necesario aprovechar.

Primeros pasos hacia la conciliación 2.0

Dada la importancia que la confianza tiene para la conciliación le correspondería a la administración pública, en su papel de referente e intermediadora social, liderar la instauración de estándares y garantías de calidad que fomenten la sensación de seguridad entre los ciudadanos. Sin embargo, la realidad es otra. Sirva de ejemplo la falta de resultados hasta la fecha de la Subcomisión sobre Racionalización de Horarios, Conciliación y Corresponsabilidad perteneciente a la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados.

Afortunadamente, no sucede lo mismo con algunas administraciones autonómicas y locales, que sí están dando algunos pasos interesantes en esta dirección. Entre ellas destaca Conciliar es todo beneficios.

Esta página web promovida por el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco reúne recursos fundamentales para favorecer la conciliación. En ella se ofrece una utilísima “Calculadora de Costes y Beneficios de la Conciliación Familiar y Laboral” –online e interactiva– además de otras completas herramientas para que las empresas y organizaciones puedan efectuar un autodiagnóstico y elaborar su propio plan.

Asimismo, existe una sección que aglutina toda la información sobre el trámite de ayudas. Además, dentro de sus iniciativas de planificación en innovación en el empleo, comparte una recopilación de estudios sobre flexibilidad horaria, claramente organizados y de descarga gratuita.

El carácter garantista de las iniciativas públicas inspira una confianza natural que sin embargo, desaparece cuando se trata de servicios proporcionados por empresas, ya que el ánimo de lucro empresarial podría ir en detrimento de la calidad de los servicios que en cada caso se ofrezcan. Esta desconfianza inicial se desdibujaría si las administraciones públicas implantaran una legislación que consolidara prácticas, estándares y certificados de calidad para aplicar a las empresas. Mientras eso sucede, el panorama de servicios privados online para la conciliación es bastante exiguo, las iniciativas surgen contracorriente y muy tímidamente.

Entre la oferta privada de servicios para la conciliación 2.0 destaca, por su esencia social, Yoopies, un servicio online basado precisamente en inspirar confianza entre sus usuarios y que se define como “la primera plataforma que pone en contacto a padres y madres, canguros y niñeras/os. Gratis y sencilla”.

Con más de un año de implantación en España, esta red sirve para encontrar servicios de canguros, niñeras, au pairs o servicio doméstico para el cuidado de niños. Este servicio, que requiere un registro gratuito de usuario, cuenta con presencia en entornos 2.0 y ofrece funcionalidades bastante prácticas, como la posibilidad de incluir filtros de búsqueda por idioma, rango de edad, distancia, tipo de servicios, etc.

Yoopies se basa en la confianza que ha de proporcionar la experiencia que otros padres comparten en el site. Sin embargo, ya a pocos usuarios se les escapa que los comentarios provenientes de los supuestos padres pueden ser en realidad el trabajo de los llamados “intruders” (infiltrados), escritos para favorecer la estrategia de marketing de la empresa.

Pese a esta posibilidad, la importancia que Yoopies le quiere dar a las referencias de otros usuarios se ve reforzada por el hecho de haber vinculado la plataforma a Facebook. Gracias a esta red social los usuarios pueden ver quién de sus propios contactos ya ha recomendado una canguro y este es un gran valor añadido… si realmente funcionara.

Para que esta vinculación fuera realmente eficaz requeriría que la penetración social de Yoopies fuera tan extensa como la de Facebook, lo cual dista mucho de ser real. Sería necesario que los contactos de cada usuario en Facebook también fueran miembros de Yoopies, que además utilizaran sus servicios y que compartieran en dicha plataforma sus experiencias.

Por el contrario, el alcance social de Yoopies no promete crecimiento, pues en la página se echan de menos las prometidas interacciones de padres y madres, puesto que tan solo aparece actividad proveniente de la empresa y no de los usuarios.

Yoopies nació en noviembre de 2011 y tras lanzarse en Francia, Bélgica e Italia llegó a España en el verano de 2012. De momento, la plataforma es gratuita en España, pero es previsible que si llegara a adquirir un número importante de usuarios fieles se convertiría en un servicio de pago por tarifas mensuales, trimestrales o anuales; como ya sucede en otras latitudes (Yoopies.com).

Existen otras plataformas en español similares a Yoopies, como la argentina Nannying, que se autodefine como “red social para que mamás y niñeras se encuentren”. Sin embargo, la referencia en esta línea de servicios es la estadounidense Urbansitter.

También relacionada con Facebook, esta plataforma se lanzó 2011 con infinidad de funcionalidades añadidas a las ofertadas por las plataformas anteriormente mencionadas, como la posibilidad de gestionar una agenda de entrevistas, adquirir tarjetas de regalo por servicios de cuidado de niños o la elección de la forma de pago a las niñeras (online o en metálico).

Para el pago de los servicios, tanto padres como niñeras han de confirmar en la web su correcta realización y en concepto de intermediación, la empresa cobra a los padres 7,5 dólares.

Además, y ampliando muy acertadamente el concepto de conciliación del de un mero cuidado de niños al de servicios profesionales más amplios, se presentan plataformas como: Concilia2, Cuídamelo y Nockin, una empresa que ayuda a localizar servicios locales a los usuarios y que siguen el modelo de otras similares de otros países, como Agentanything.

Asimismo, existen empresas que ayudan a otras organizaciones a implantar planes de conciliación. Tal es el caso de Easylife, Equilia y de los programas corporativos de Familiafácil.

Dentro de esta gama ampliada de servicios y red de intercambio surgió Helppy España, cuyo servicio se suspendió en abril de 2012. Esta interesante iniciativa de vocación internacional, de la que solo queda su página en Facebook, surgió en 2010 como startup para poner en contacto a personas que necesitan que les hagan determinadas tareas, con las que las pueden hacer.

La esencia 2.0 de la conciliación: la unión hace la fuerza

Este desarticulado escenario de cohabitación entre iniciativas diversas, servicios que no acaban de arrancar y líneas de trabajo paralelas en Internet debería coordinarse, fortalecerse, complementarse y consolidarse con la colaboración de ciudadanos, organizaciones, empresas y administraciones. Para contribuir a crear dicho ecosistema es necesario trabajar en red con una permanente actitud colaborativa, sostenible y manteniendo la visión de conjunto. En esta línea no hay nada como relacionar, complementar y fortalecer las iniciativas que ya existen.

1. Cultive los entornos de conciliación ya existentes y establezca sinergias que los refuercen y complementen. No siempre la conciliación es un tema que se expone de manera nítida y aislada, sino que cada vez más aparece entretejido como valor en distintos movimientos y organizaciones.

Tal podría ser el caso del llamado Slow movement (movimiento lento) sobre el que la revista Yorokobu constituye una continua fuente de conocimiento en el panorama editorial en español. Fue precisamente en ella donde Compromiso Empresarial ha podido conocer la existencia de espacios laborales de Cobaby, como en la empresa italiana Piano C.

2. No invente la rueda y utilice los servicios ya existentes. Un ejemplo de servicios listos para la causa de la conciliación 2.0 son las plataformas de activismo ciudadano (Vid. Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red I y II). La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, una entidad sin ánimo de lucro cuyos fines son concienciar a la sociedad sobre el valor del tiempo y la importancia de su gestión, ha lanzado recientemente una iniciativa llamada Que los programas de televisión de máxima audiencia finalicen antes de las 23 horas a través de la plataforma de activismo ciudadano Change.org.

Gracias al alcance de esta plataforma se han podido hacer eco de la iniciativa diversos medios de comunicación así como otras organizaciones y personas interesadas en la conciliación, pues lógicamente la racionalización de horarios es una de los muchos aspectos claves que ayudan a la conciliación.

3. Difunda la causa haciendo amigos y conectando de forma creativa con la gran masa crítica. Un buen ejemplo de ello podría ser la campaña ciudadana Fines de semana de tres días, que promovió la revista Time Out Barcelona.

Muy en sintonía con los intereses de una publicación que precisamente informa sobre ocio y tiempo libre, se trataba de una campaña divertida, creativa y como bien se argumentaba en ella, muy factible además en tiempos de desempleo. Los diversos eslóganes de la campaña eran plenamente comparables a la diversidad implícita que ha de observarse en cualquier iniciativa de conciliación, en las que casi hay que tener en cuenta tantas posibilidades como personas. La sección “No estamos solos” de su página web constituía una clara demostración de que la unión de personas hace posible la visibilización de cualquier masa crítica.

Además, los usuarios podían sumarse a la campaña y dejar su testimonio de por qué son necesarios los fines de semana de tres días. Por si fuera poco, existía la posibilidad de que cada usuario hiciera su propia campaña escribiendo en una plantilla que mantiene el diseño oficial y hacer o un cartel o una camiseta o una taza y con el aliciente de que la revista iría publicando en su web aquellas aportaciones que considerara mejores y más creativas. Como es de esperar, los resultados se podían compartir en las principales redes sociales.

A esta compilación de recomendaciones e iniciativas habrían de sumarse las que paulatinamente van implantándose en los entornos de trabajo y las asociaciones ciudadanas tales como el Carpooling, las bolsas de horas o la modalidad de cuidado infantil Madres de día. A partir de ahora queda consolidar las relaciones entre las distintas iniciativas e interpelar a los distintos agentes que necesariamente han de participar para que la conciliación sea posible a que colaboren de forma activa.

Publicado originalmente en: Compromiso Empresarial, nov-dic, 2013


Conciliación 2.0: El reto de colaborar en Internet para vivir y trabajar mejor (1ª parte)

Desde hace ya unos años, no son pocos quienes presentan la web 2.0 como la panacea para solucionar cualquier problema; como si la colaboración entre personas solo dependiera de herramientas y procedimientos y no de voluntad, tiempo, educación, dinero o prioridades. Indudablemente, uno de los logros más significativos aportados por los entornos 2.0 ha sido ampliar los espacios de participación para la cooperación colectiva.

Sin embargo, llegados al asunto de la conciliación cabría aplicar el célebre dicho académico Quod Natura non dat, Salmantica non praestat (Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta), ya que, análogamente, pese a los muchos entornos e instrumentos actualmente disponibles en Internet, poco se puede contar sobre la conciliación 2.0 cuando esta carece de prioridad en la sociedad española.

¿Cómo pueden contribuir las redes sociales y los entornos 2.0 a mejorar la conciliación en España? Este artículo intenta aportar una respuesta útil aunque probablemente escasa en su realidad actual, que no en sus posibilidades.

La conciliación como concepto amplio

Lamentablemente, la conciliación es un asunto que mayoritariamente solo preocupa a quien le afecta. Por si fuera poco, se encuentra plagado de tópicos. Uno de los más frecuentes es que se trata de una cuestión que afecta fundamentalmente a las mujeres y que tiene que ver con el cuidado de los hijos exclusivamente. Así pues, no es de extrañar que en Internet los entornos sobre este tema estén dirigidos a “las mamás”.

Sin duda, la conciliación es un tema que afecta muy de cerca a las mujeres porque son ellas quienes en la actualidad están asumiendo principalmente las cargas familiares. Esto sucede como consecuencia del sustrato machista todavía imperante en el ambiente laboral español.

En general, las mujeres están peor pagadas y valoradas profesionalmente y por ello tienen que ser ellas quienes, en su unidad familiar, han de reducir su jornada de trabajo o incluso prescindir de ella.

Ni que decir tiene que son también evidentes las dificultades de comprensión que asimismo, encuentran los hombres que desean ejercer su papel como responsables de hijos o familiares. Un ejemplo de ello sucedía hace unas semanas, cuando saltaba la noticia de que la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos había abierto un expediente disciplinario por una posible falta grave a siete agentes –seis hombres y una mujer– por su participación en una concentración frente a la sede del instituto armado en favor de la conciliación familiar de los guardias civiles (El Correo de Burgos, 20 de junio de 2013).

Es necesario recordar que la conciliación se extiende más allá de mujeres y niños y que afecta al cuidado de mayores, enfermos y otro tipo de circunstancias familiares y personales, como el deseo de dedicar tiempo a otras actividades ligadas a la propia dimensión personal, distintas a las ejercidas en el ámbito laboral.

Así pues, excelentes iniciativas públicas como por ejemplo la impulsada por la Junta de Castilla y León, Conciliamos en Verano 2013, se quedan cortas para aquellas personas que, independientemente de calendarios escolares, su problema sea por ejemplo, atender a dependientes o enfermos.

Dos no concilian si uno no quiere

Si la pareja, la empresa o la legislación no contribuyen nunca se podrá conciliar como tal, sino “capear el temporal” según este vaya llegando. Pese a que en los numerosos foros sobre gestión de recursos humanos frecuentemente se cite la importancia y los numerosos beneficios de implantar medidas de conciliación en los centros de trabajo, la realidad es que todavía se siguen concibiendo como pérdidas para la empresa. Y es que otro de los tópicos comúnmente asociados a la conciliación es que implica trabajar menos (excedencias, reducciones de jornada, etc.), cuando en realidad ha de significar trabajar mejor.

Es preciso que las empresas efectúen urgentemente cambios en su concepto de trabajo, como pasar de la tradicional dirección por tareas a una dirección por objetivos. Ello debería ir unido a permisos de maternidad y paternidad más largos, teletrabajo, así como flexibilidad de horarios laborales.

En conclusión, es imprescindible abordar el reto de la conciliación con la debida amplitud de miras que necesita un asunto tan cardinal en la sociedad y que necesariamente implica a diversos agentes (empresas, Administración pública y ciudadanos). Desde este punto de vista, los entornos 2.0 –que permiten conectar a los distintos agentes involucrados– deberían estar proporcionando nuevas oportunidades y ejemplos de facilitación para el cambio.

En el ámbito de la Administración pública, las principales fuentes de información y recursos en Internet son meramente informativas y sin posibilidad de interacción por parte de los usuarios. En 2007 la Administración General del Estado impulsó el plan Concilia. Plan integral para la conciliación de la vida personal y laboral en la Administración, que en la actualidad promueve la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas. Lo que este plan hace en realidad es recoger las medidas vigentes en la actual legislación española, aplicables a todo tipo de trabajadores, añadiendo eso sí algunos aspectos que tienen que ver con la flexibilidad horaria de los empleados públicos.

Ya a nivel europeo existe la referencia del Observatorio Europeo de las Conciliaciones Laborales, a lo que se une la perspectiva de la celebración del “Año Internacional de la Familia” para 2014.

Sin embargo, dada la actual marcha atrás que están experimentando las políticas sociales en España frente a la crisis económica, es muy previsible que esta celebración solo sirva para tratar la conciliación a un nivel más teórico sin aportar medidas sustanciales económicas y legislativas. Entretanto, habrá que esperar a los resultados de la Subcomisión para la racionalización de horarios, la conciliación y la corresponsabilidad, cuyo fin es mejorar las políticas dirigidas a favorecer la conciliación, la corresponsabilidad y racionalización de los horarios. La presentación de las recomendaciones en las que actualmente trabaja ha sido recientemente aplazada por unanimidad por el Pleno del Congreso Diputados al 30 de septiembre de 2013.

¿Qué muestra la web 2.0 sobre conciliación?

Un primer contacto sobre la realidad online de la conciliación en España muestra un panorama manifiestamente raquítico. Las iniciativas sobre este tema escasean en Internet y particularmente en las principales redes sociales, siendo mayoritariamente los blogs los principales elementos de intercambio informativo. Probablemente esto suceda porque la conciliación familiar todavía permanece simbólicamente situada en un ámbito limitado a lo personal e incluso íntimo, lo cual dificulta su traslación a ámbitos colectivos como lo son las redes.

Sin embargo, la dimensión social de estos entornos online constituye una oportunidad decisiva que los ciudadanos, empresas, organizaciones y administraciones deberían aprovechar.

El horizonte de la conciliación 2.0 en España se desdibuja fundamentalmente en el ámbito de la blogosfera. Indagar en ella en busca de contenido sobre conciliación requiere de bastante perseverancia ante la escasez y, por qué no decirlo, ciertas dosis de tolerancia a lo cursi. En no pocas ocasiones los blogs difunden este tipo de contenidos en forma de experiencias de mamás –y algún que otro papá– relatando anécdotas personales sobre los avances de sus “enanos”, “princesas” y demás apelativos otorgados a sus hijos.

Pero pese al tono afectado de muchas de las intervenciones, los blogs ponen de manifiesto la apremiante necesidad de muchos por compartir inquietudes y soluciones ante el importante problema de la conciliación.

Menos interesante es la significativa sobreabundancia de publicidad que aparece diseminada entre los contenidos de este tipo de plataformas. De hecho, ello supone una verdadera interferencia para el uso eficiente de estos entornos 2.0, ya que a los usuarios que acuden a los blogs no les termina de quedar claro cuándo la experiencia que están leyendo es real y cuándo se trata de una “adaptación literaria” de un contenido publicitario. Esto es muy importante porque, tanto en cuestiones de conciliación como en el uso de redes sociales, la confianza es probablemente el valor más delicado e importante.

Fuera ya del ámbito exclusivo de los blogs, la principal referencia online sobre conciliación en España en la actualidad es el portal impulsado por la plataforma Conciliación Real Ya. En términos de Internet no es más que una página web al más puro estilo 1.0 que, sin embargo, surgió a partir de la blogosfera maternal.

Con la vocación manifiesta de crear clima de opinión y ejercer como lobby de presión y gran capacidad para movilizar a los muchos internautas interesados en el tema, su página web explica las iniciativas y propuestas impulsadas por la plataforma. En ella cabe destacar la sección Recursos, un archivo bastante actualizado y bien seleccionado sobre documentos, noticias y referencias en Internet sobre el tema.

Así pues, la web de Conciliación Real Ya constituye una buena fuente de información de base para cualquier persona interesada en adquirir una idea rápida de la situación en España.

Complementan sus servicios otras iniciativas adicionales para la participación 2.0 con una interesante presencia en las principales redes sociales, como Facebook, Twitter (@Conciliacion_ry) y Youtube. Además, esta plataforma ciudadana también cuenta con un blog cuya principal aportación para los usuarios es compartir y conocer experiencias de primera mano. Sin embargo, en numerosas ocasiones, estas intervenciones suponen un mero desahogo –tanto para quienes escriben como para quienes los leen– y no terminan por ayudar de manera eficiente a resolver los problemas que se mencionan.

Por el contrario, el uso proactivo y creativo de las herramientas 2.0 podría darle la vuelta a esta recurrente e infructuosa queja, bastante habitual en los comentarios en Internet sobre conciliación.

efr

Otra interesante iniciativa sobre conciliación es la que protagoniza la Fundación Masfamilia, activa participante en eventos sobre conciliación y promotora del Máster en Dirección de Personas y Experto en Gestión de la Conciliación ofertado por la Universidad Camilo José Cela. Esta fundación es la impulsora de la iniciativa Empresa Familiarmente Responsable, que a su vez ha promovido: el Observatorio de Empresa Familiarmente Responsable, el Foro de trabajo en empresas familiarmente responsables en la plataforma online de trabajo, Infojobs.

Empresa Familiarmente Responsable cuenta con presencia en las principales redes sociales (Twitter, @Masfamilia, Facebook, Linkedin y Slideshare) además de con un blog Conciliator 2.0 vs. Dark Worker y la red social de conciliación Netconcilia, cuya presencia se ha configurado directamente en la red social Ning.

Pese al inconveniente de que Ning no es una red social que haya calado masivamente entre los usuarios españoles a comparación de otras como Facebook, Linkedin o Twitter, Netconcilia constituye un intento ambicioso y bien enfocado a la colaboración 2.0. Así pues, el usuario cuenta con un perfil específico en la red, en la cual puede crear y participar en grupos de intercambio establecidos en base a temas específicos, así como foros de debate.

Además, Netconcilia presenta muchas e interesantes secciones, como su completo archivo de vídeos, al que se suma el apartado dedicado a Medidas de conciliación y que reúne las actualizaciones de los diversos blogs seleccionados. Pero pese a que esta web ofrece una gama de información y servicios muy bien configurada, manifiesta un importante inconveniente: la escasa actividad de sus usuarios, que podría deberse, entre otras razones, a la poca actualización y dinamización de sus contenidos.

Al margen de estas dos grandes iniciativas en Internet –Conciliación Real Ya y Fundación Masfamilia– no parece que esté habiendo mucha más actividad específica sobre conciliación en los entornos 2.0. Sin embargo, las posibilidades son muchas y están siendo las empresas de servicios las pioneras en este terreno.

Sobre lo que están haciendo y las posibilidades que tanto ONG como ciudadanos tienen en este terreno, tratará la siguiente parte de este artículo (Próximamente)

Publicado originalmente en Compromiso Empresarial, 47, julio-agosto, 2013.


Cinco recomendaciones básicas para ONGs en vías de desarrollo 2.0


No hay más que echar un vistazo a la actualidad informativa española para ser conscientes de la infinidad de reivindicaciones que han saltado a la calle y que parecen estar copando la “cuota solidaria” de los ciudadanos. Esta avalancha de causas ha venido acompañada y ayudada por la creación de numerosas plataformas de activismo social y crowdfunding en internet (Víd. “Activismo 2.0 y empoderamiento ciudadano en red (I)”, en Compromiso Empresarial, Sep-Oct 2011 y “Dinero sin ánimo de lucro. Crowdfunding para monetizar el poder social”, en Compromiso Empresarial, Jul-Ago 2011)

Muchos consideran que la visibilidad de las causas de las ONGs se ha visto perjudicada por este fenómeno, puesto que las posibilidades aumentadas que los entornos 2.0 ofrecen a las causas sociales están siendo neutralizadas por el inmenso “ruido” que ocasionan la infinidad de iniciativas ciudadanas que pueblan la red. ¿Qué pueden hacer las ONGs para, en este contexto informativo y con menos presupuesto que nunca, utilizar las redes sociales de la forma más eficaz posible? Este artículo ofrece a las organizaciones sociales una serie de pautas y recomendaciones para manejarse con cierto tino en los entornos 2.0.

1. Piense en qué quiere contar y por qué necesita de una red social para ello

Numerosas organizaciones han acudido a las redes sociales, más por inercia que por necesidad. “Hay que estar ahí” se decían, mientras mayoritariamente se limitaban a reproducir en ellas lo que ya estaban contando en su página web. Pese a lo habitual de esta práctica, constituye uno de los principales errores sobre comunicación 2.0. Ni siquiera la tan manida razón de “ganar visibilidad” repitiendo contenidos en distintas plataformas justifica usarlas como mero espejo de la página web.

Las redes sociales son entornos de intercambio (información, experiencias, opiniones, relaciones, etc.) La clave para decidirse a adentrarse en su uso es averiguar qué es lo que cada organización quiere intercambiar y por qué desea articular una comunidad de usuarios en torno a esta necesidad. Pero si lo que la organización hace es limitarse a repetir los contenidos que ya está publicando en su página web, su estrategia fallará estrepitosamente. El motivo es doble.

Por una parte, los usuarios de redes sociales quieren experiencias interactivas y precisamente “sociales”, por eso esperan un comportamiento similar por parte de las organizaciones. Así pues, ser una organización que sólo informa y responde a interacciones sobre “su” contenido no reviste demasiado atractivo para los usuarios de las redes, ya que tienen las páginas web para acceder a contenidos estáticos y mucho más organizados.

Por otra parte, si se utilizan las redes sociales como réplica de la página web, los resultados que los buscadores mostrarán sobre organización serán una repetición de contenidos, eso sí, en distintas plataformas. Además de cacofónica, esto proporciona una imagen bastante tosca y contraproducente. De entrada, el usuario obtendrá la impresión de que la organización, lejos de ser permeable y dialogante, es una creadora de spam, además de parecerle vaga y poco interesante. En definitiva, pensará que es otra marca más de tantas otras difundiendo indiscriminadamente contenidos en internet. Sin embargo, si hay algo que las ONGs deben parecer es organizaciones con un elevadísimo ejercicio de la sensibilidad que, precisamente, tratan de sensibilizar a los ciudadanos.

Pero la realidad es que las organizaciones cada vez tienen menos fondos para sus acciones sobre el terreno, por lo que la comunicación se está relegando a un papel secundario. Esto está teniendo consecuencias desastrosas y condena a la invisibilidad a las ONGs y a sus causas. Entonces, ¿cómo estar en las redes sociales si no se dispone del tiempo y del dinero para poder gestionarlas y crear contenidos de forma personalizada? Muy fácil: eligiendo en cuáles se puede estar, si es que se necesita y verdaderamente se puede.

2. Averigüe qué red social es “la mejor”

Muchas organizaciones se hacen esta pregunta como si fuera posible elegir, por ejemplo, una cámara “que haga buenas fotos” o un profesor “que enseñe mucho”. La realidad es que no hay una red social buena o mala en sí misma, sino apropiada o no a los intereses de cada caso. Así pues, elegirla con acierto dependerá de, además de tener claro el punto anterior (número uno), conocer muy bien cuál es la naturaleza de la organización, campaña o actividad que justifique su uso y ajustarla al máximo con la red social más apropiada a su naturaleza y fines. Ya lo explicábamos hace unos meses: “Sea pertinente. No todas las herramientas y entornos sociales sirven para lo mismo. (…) Explore las características básicas de cada plataforma, las expectativas y costumbres de sus usuarios y utilícelas según cada caso. Así se asegurará un uso eficiente, ahorrará mucho tiempo y evitará la frustración típica de muchos usuarios inexpertos que culpan a las redes de sus propias carencias” (Víd.  “Lo 2.0 y el traje nuevo del emperador”, en Compromiso Empresarial, nov-dic, 2012)

De esto se deduce que es necesario conocer las características fundamentales de cada red social para determinar si son o no apropiadas para los objetivos de cada caso. En conclusión: infórmese y fórmese.

3. Elija quién o quiénes han de llevar la gestión de las redes sociales


Tras lo expuesto anteriormente se puede deducir que las personas que deben gestionar las redes sociales de las ONGs han tener muy claro qué es lo que la organización quiere intercambiar en las redes sociales y por qué desea articular una comunidad de usuarios en torno a esta necesidad. Así pues, se trata de personas que conocen muy bien la organización, su naturaleza, objetivos y estrategias. Por otra parte, han de ser personas informadas y formadas en el uso y características de estas redes.

Demasiado frecuentemente, la inseguridad de muchos directivos y mandos intermedios de ONGs frente a las redes sociales se esconde tras decisiones precipitadas y superficiales sobre el uso que las organizaciones le pueden dar a estos entornos. Por eso, una costumbre habitual suele ser recurrir al “becario” para la gestión de los medios 2.0 entendiendo que, por su rango de edad, es un tipo de usuario habitual de este tipo de entornos, a diferencia de quienes dirigen y coordinan las organizaciones. Sin embargo, se trata de una costumbre muy contraproducente, puesto que la comunicación de una ONG es una tarea muy delicada que no puede ser encomendada a una persona sin suficiente madurez y un conocimiento profundo de la organización.

Las organizaciones deben ser conscientes de que una de las características más delicadas en el uso de redes sociales es que se trata de herramientas de comunicación “en directo”. Esto exige de las personas que se encarguen de esta tarea, velocidad en la gestión de contenidos y capacidad de respuesta inmediata ante cualquier tipo de situación. Por ello, no es recomendable dejar a una persona que está de paso por la organización la responsabilidad de improvisar su comunicación en directo.

Las ONGs tienen una proyección social muy delicada y de mucha responsabilidad, por lo que es necesario que tanto los directivos como los profesionales de la comunicación de ONGs se formen y actualicen en estos entornos, incorporándolos como un conocimiento trasversal a los perfiles profesionales. Lo contrario sería tan anacrónico como que para escribir un correo electrónico fuera necesario encomendárselo a un informático por el hecho de que hay que utilizar un ordenador.

Un dilema habitual entre las organizaciones que han decidido participar en las redes sociales es si contratar un community-manager o no, o incluso externalizar este trabajo. Sin embargo, lo más eficiente es, sin duda, que los equipos de comunicación ya existentes reciban formación específica. Por si fuera poco, pensar que una única persona pueda llevar el peso de la comunicación en directo, a tiempo real con toda la comunidad de usuarios, es una aspiración excesiva y poco sostenible; por lo que la formación transversal de equipos es lo más recomendable. Las organizaciones han de formar a equipos de trabajo que sepan gestionar de forma colectiva y coordinada las redes sociales. Sólo así se podrá dar respuesta eficiente a las necesidades diversas, urgentes y numerosas que surjan de la comunidad de usuarios.

4. Planifique de forma conjunta la comunicación de su organización

La llegada de las redes sociales suele provocar un efecto inicial de fascinación en las organizaciones. Su capacidad para la interacción inmediata resulta extremadamente atractiva y esto conduce a concentrar el foco en detalles a la larga anecdóticos como número de “likes” de una entrada, en detrimento de la visión y los objetivos de conjunto. Sin embargo, el éxito instantáneo en internet es en muchos casos efímero e incluso circunstancial, por lo que se hace necesario que las ONGs estructuren de forma consciente y sus actuaciones 2.0.

Las redes sociales no resuelven la falta de planes de comunicación eficientes, con objetivos apropiados y diversificados en distintos medios, plataformas y acciones. Esto es siempre previo a cualquier posible Plan de Social Media. Tampoco es posible ser una organización “en red” de cara a los usuarios, si antes no se ha organizado internamente un sistema compartido de gestión del conocimiento y de las responsabilidades. Si una ONG no es capaz de comunicarse internamente de forma eficiente, lo peor que puede hacer es introducir en ese problema más elementos de distorsión: los usuarios. Antes de aventurarse en los procelosos vericuetos de los entornos 2.0, las organizaciones han de resolver sus problemas de comunicación interna y gestión de la información.

5. Determine como evaluar el impacto de su actuación en redes sociales

¿Cómo evalúan las ONGs el éxito sus iniciativas 2.0? ¿En qué se están basando? Probablemente inducidas por la inercia imperante de justificar las acciones en base a datos cuantitativos, muchas de ellas se limiten a contar fans, followers y contactos. A ello se suma una cierta incertidumbre a la hora de encontrar otro tipo de indicadores válidos que se adapten a los protocolos propios de las redes sociales. ¿Cómo se puede medir la conversación y el intercambio en redes sociales? ¿Cómo saber si se está actuando eficientemente y si está mereciendo la pena el esfuerzo? Todas ellas son preguntas de muy difícil respuesta, pero no por ello hay que eludirlas.

Los indicadores cuantitativos son sin duda un elemento a tener en cuenta para evaluar el impacto de las ONGs: personas atendidas, participantes en actividades, voluntarios, prescriptores, cifras de fondos recaudados, etc. Sin embargo, una de las grandes dificultades de las organizaciones sociales –que no es específica de su trabajo en entornos 2.0– es evaluar logros en aspectos cualitativos, que por lo general además se proyectan a medio y largo plazo.

En internet, no es lo mismo activar a un grupo de personas respecto a una acción concreta, que crear una comunidad de personas estable en torno a una misión. Esto último requiere mucho más esfuerzo y recursos, pero a la larga potenciará exponencialmente y de forma global todas las acciones y objetivos de la organización.

Para que una comunidad de usuarios funcione en internet es necesario que el grupo de personas que la componen se sienta vinculado a ella. Ese sentimiento de afiliación sólo se produce si se da una relación, no sólo de servicios, sino emocional y de experiencias compartidas. Invertir en los seres humanos requiere de tiempo, confianza y cariño; y esto lo saben, mejor que nadie, las organizaciones sociales. La pregunta que se impone es si se quiere (y se puede) invertir en la creación de una comunidad, en este caso de usuarios online. Si se considera que es necesario, conviene pues no dejarse vencer por la impaciencia y las presiones presupuestarias y confiar en que el retorno de acciones de calidad será calidad multiplicada, aunque a su debido tiempo.

Entretanto, una buena forma de evaluar este proceso de aspectos cualitativos a medio plazo es incorporar indicadores específicos de las redes sociales mayoritarias, que pongan de relieve otras cuestiones más allá de número de clicks y seguidores y ayuden a las organizaciones a evaluar el desarrollo de sus acciones. Con este fin, propongo una lista de indicadores cualitativos  y objetivos que se pueden cuantificar para medir el impacto de las acciones en internet, a la que he llamado “Modelo fabric en alusión al doble significado de “fabricación” y de “tejido” que han de articular los entornos 2.0 y hacia el cual considero que hay que centrar la evaluación: la creación y mantenimiento de contextos. De cada organización o acción concreta dependerá conceder más o menos valor a cada uno de estos indicadores.

@ identidad – La arroba en Twitter define la identidad de cada usuario. Sus denominaciones, iconos y descriptores de perfil asociados son elementos que proporcionan información cualitativa más allá del mero cómputo, sobre cómo son los usuarios. Asimismo, la mención en cada tuit a diversos usuarios es una prueba de la sociabilidad de la persona que gestiona un perfil.

# colaboración – El hashtag (#) en Twitter es un recurso que fue creado por los propios usuarios para articular conversaciones en torno a líneas temáticas y eventos. Cuanta más aparición de hashtags y de hashtags diferentes entre sí en el timeline de un usuario, más participación en conversaciones sociales y eventos demostrará. Esto también constituye una muestra de sociabilidad, colaboración y compromiso con contextos de relaciones ya establecidos.

RT reputación – Los retuits (RT) en Twitter son indicadores de la reputación de un usuario, pues muestra el grado de interés y reconocimiento que los contenidos generados y transmitidos por dicho usuario tienen entre la comunidad de usuarios. Identificar usuarios con muchos retuits servirá para identificar a líderes de opinión y de selección de contenidos.

✪ afiliación – Las estrellas de Twitter, blogs y los símbolos de pulgares arriba de Facebook muestran el nivel de adhesión de los usuarios ante los contenidos publicados por otros. Muestran afiliación hacia páginas, usuarios y contenidos y por tanto ayudan a identificar gustos y tendencias.

:) emoción – Los emoticonos son manifestaciones gráficas que bien por su brevedad, bien por su eficiencia comunicativa, son utilizados para expresar emociones, sentimientos y estados de humor. Este lenguaje no verbal es un recurso muy valioso para poder identificar elementos emocionales importantísimos para el establecimiento de relaciones e intercambio en las comunidades de usuarios.

http: contenido – Los enlaces a contenidos también se pueden cuantificar e indican de un determinado usuario que comparte contenidos. Las organizaciones han de valorar muchísimo a este tipo de usuarios que aportan contenidos, porque renuevan y activan el interés y la conversación.

Publicado originariamente en: Compromiso Empresarial, Jul-Ago, 2013.


Home ¿Sweet? Home. Claves para crear una buena página de inicio


El impresionante impacto alcanzado en los últimos años por los entornos 2.0 ha relegado a un segundo plano el interés por los aspectos comunicativos más tradicionales de Internet, conocidos ya como “Internet 1.0″. De este modo, las páginas webs han dejado de ser un tema recurrente en los foros profesionales sobre comunicación online para ceder el protagonismo a las redes sociales y a las aplicaciones móviles.

Este fenómeno ya se vaticinaba en 1997, cuando la emblemática revista Wired publicó el artículo Push! Kiss your browser goodbye: The radical future of media beyond the web. Sus autores, Kevin Kelly y Gary Wolf, cuestionaban en él la vigencia futura de las ya tradicionales páginas webs.

Sin embargo, y pese a las muchas voces que han anunciado la obsolescencia de las páginas webs, estas son hoy más que nunca profundamente necesarias. En el entorno de conversaciones efímeras, discursos fragmentados y veloces interacciones con el que Internet muestra su cara más actual; reflexionar, filtrar información y reordenar ideas se ha vuelto un imperativo para poder asimilar la experiencia contemporánea de la comunicación online.

No en vano aplicaciones como Storify, Storyful y otras muchas similares tratan de, bajo significativos eslóganes como “Don’t get lost in the noise”, dar respuesta a la ansiedad que produce la coexistencia de conversaciones entrecruzadas en las redes.

Este tipo de plataformas nacen para filtrar y recopilar el intercambio de información en torno a una única idea o evento. Para ello proporcionan un discurso articulado en forma de desarrollo temporal que sirve de guía a quien lo lee y que elimina la simultaneidad y el solapamiento de comunicaciones. Dichas aplicaciones son, en definitiva, la muestra palpable de que es necesario reconstruir relatos coherentes, manejables y definidos frente al “ruido” informe existente en las redes sociales. ¿Y no es esa quizás la función de las páginas webs?


Construyendo faros para el océano del conocimiento en red

Tal como defendía el artículo “Organizaciones y expertos para la gestión del conocimiento en Internet”, en la actual sociedad de la información los datos son abundantes y relativamente accesibles. Sin embargo, solo es posible conseguir un conocimiento diferencial mediante la selección, el contraste y la capacidad para establecer relaciones a partir de la información disponible.

Por eso y ante esta situación de tremenda sobredosis informativa, tanto los profesionales expertos como las organizaciones que trabajan con contenidos de interés general han de asumir su papel como referentes en la selección y organización de contenidos. Es precisamente en este contexto en el que las páginas webs adquieren una renovada función.

Lejos de su inicial objetivo de meros contenedores de información, la oportunidad de las páginas webs ahora reside en actuar como articuladores de contenido, seleccionando, ordenando, contextualizando y complementando la información. Su función es dotarla de sentido y estructurar sus relatos asociados creando entornos de conocimiento abiertos, plurales y dinámicos.

Atrás quedaron los tiempos en los que las webs eran concebidas como una mera traslación online del equivalente a una tarjeta de presentación profesional. La mayoría de las actuales páginas son entornos ricos en contenidos y funcionalidades a las que cualquier persona con conexión a Internet, desde cualquier lugar del mundo y en cualquier momento, podría potencialmente acceder.

Pero para que una página web sea accesible y comprensible desde parámetros tan diversos y generales es necesario haberla diseñado tras una profunda reflexión y una toma de decisiones muy precisa. Desde esta perspectiva, la llamada home o página de inicio de una web se plantea como un reto de extrema dificultad dado su carácter simbólico de presentación.

¿Qué son? ¿Para qué sirven? ¿Cómo ha de ser su diseño y servicios básicos? ¿Qué es lo que hay que contar en las páginas de inicio? Muy pocas organizaciones les dan el tratamiento que debieran pese a que constituyen un importante instrumento en términos de comunicación y marketing. Este artículo intenta proporcionar algunas pistas sobre qué esperar de ellas y cómo sacarles el mejor provecho en concordancia con los fines de las organizaciones que las impulsan.


Los tres falsos mitos más extendidos sobre las páginas de inicio

Existen numerosas creencias erróneas en relación a la naturaleza y función de las páginas de inicio. Estas son las tres que con mayor urgencia necesitan ser desterradas.

1. La página de inicio es la más importante de un sitio web

Esta idea es propia de quienes conciben Internet como un escaparate en el que solo con “estar” ya basta. Sin duda, la home es una página importante porque representa a la marca de la organización, pero no lo es tanto como en principio pudiera creerse. La razón de esto se explica en el siguiente punto.

2. Los usuarios acceden las webs a través de sus páginas de inicio

Este es un tipo de creencia propio de personas preocupadas por los contenidos pero con escasa experiencia en Internet, que tienden a concebir la home como si se tratara de la portada de una publicación en papel.

Sin embargo, está demostrado que los usuarios acceden a los contenidos de las webs a través de los buscadores, directamente a las páginas de lo sites que contienen contenidos relevantes a sus búsquedas y que aparecen en los buscadores porque están bien indexados (Vid. “Organizaciones y expertos para la gestión del conocimiento en Internet”).

Por tanto, es mucho más importante que los contenidos de una web se indexen bien, que su “portada” sea más o menos atractiva.

3. La regla de los tres clicks: la información no debe estar a más de tres clicks de navegación de la página de inicio

Según esta idea, la información debe proporcionarse en tan solo tres niveles de profundidad, por lo que la estructura web ha de ser eminentemente superficial. Este tipo de creencia es propia de aquellos que poseen ciertos conocimientos de usabilidad y accesibilidad web pero sin actualizar.

La realidad es que esta regla, anteriormente muy presente en los entornos profesionales web, ya ha sido descartada desde que se confirmó lo que se explica en el punto anterior. Por si fuera poco, la regla de los tres clicks se basa en la errónea asunción de que el único trayecto posible de navegación en una página web viene marcado por un orden secuenciado de niveles jerarquizado en base a un “árbol de contenidos”. Nada más absurdo a la hora de navegar en Internet.


Cuanto menos bulto, más claridad

Una de las páginas de inicio más frecuentes que se derivan de las tres falsas creencias anteriores, es la home con “logorrea informativa”. Esta clase de páginas intentan actuar como un índice-resumen de toda la web, por lo que ofrecen una sobreabundancia de opciones y contenidos que lejos de abrir un inmenso mundo de posibilidades, abruman al usuario y hacen que se paralice ante tal sobredosis de datos.

Frente tal maraña de información compitiendo por su atención, este termina por concluir que, bien por falta de tiempo, bien de capacidad, no le va a ser posible asimilar tal cantidad de información y, finalmente, desiste.

Este tipo de homes parten de la errónea presunción de que el usuario es incapaz de navegar sin perderse, ni de descubrir por sí mismo lo que quiere. Son páginas propias de organizaciones con actitudes paternalistas y tendentes a imponer su discurso sobre el usuario. El problema es que son frecuentemente confundidas con páginas “buenas” dada su gran cantidad de contenidos e información en un único espacio.

Aunque las homes han de ofrecer información por diferentes vías (menús, buscadores, destacados, etc.), han de hacerlo sin replicar la información para la que ya existen otras páginas en ese mismo site y sin multiplicar enlaces al mismo sitio.

A la cuestión de la cantidad se le suele unir la de la forma de estructurar la información. Otro de los errores más frecuentes es tratar de explicar la organización en función de cómo esta se gestiona internamente y no en base a lo que el usuario pueda necesitar o desear. Este importante defecto suele ser propio de webs pertenecientes a instituciones de gran tamaño, muy burocratizadas y que, lejos de hacer un esfuerzo de diálogo interno para comunicarse de forma usable y coherente, trasladan al usuario sus problemas internos.

A este problema también se suele unir el de la terminología empleada y, en general, la elección del tipo de lenguaje. Muchas páginas de inicio abusan de tecnicismos y referencias a departamentos o procesos internos de las organizaciones con escaso interés para el usuario web general.

De esta manera, solo el usuario experto comprende la distribución de contenidos sin tener que entrar en cada uno de los enlaces para ver qué hay. En esta línea, las últimas tendencias en webs tienden a explicar los contenidos en base a las acciones posibles por parte del usuario.

Así pues, el tradicional “Contacto” ha pasado a ser “Contacta”, el organigrama ha pasado a ser “Conócenos”, o el listado de los distintos departamentos ha dado paso a un “Explora”.

En otras palabras: la comunicación deja de tomar como referencia a la organización y se orienta al usuario en función de sus intereses y necesidades.


La sabiduría es discreta: el caso del Rijksmuseum

Rijksmuseum

No hay nada como una buena página de inicio promovida por una organización grande y compleja para comprender las ventajas (y dificultades) que ofrece una home eficiente. Un magnífico ejemplo es la página de inicio del Rijksmuseum de Ámsterdam en la que, a primera vista, destaca su sencillo y cuidado tratamiento gráfico.

Para un museo de artes visuales como es su caso, una imagen cuidada y de extraordinaria calidad ha de ser fundamental, puesto que el principal motor que impulsa a sus visitantes es precisamente el arte, una actividad en la que la estética desempeña un papel esencial.

Por otra parte y ante la tentación de mostrar “todo” lo que el museo posee en su maravillosa colección, este centro ha elegido una opción con mayor eficiencia y coherencia comunicativa: compartir inicialmente pocas imágenes, dejar tiempo al usuario para que se recree en su contemplación y confiar en que posteriormente quiera ver más.

Para que exista una buena home, la confianza es fundamental. Así el Rijksmuseum confía en la curiosidad e inteligencia de sus usuarios, su iniciativa y su capacidad de elección con una página de inicio valiente y arriesgada porque se abre a las posibles elecciones de su público.

Hay que destacar que las imágenes, un elemento nada banal en este site, son de igual calidad tanto en la home como en el resto de páginas. Este hecho muestra una honrada (y poco habitual) coherencia entre la página “escaparate” y lo que verdaderamente contiene. Lógicamente, el usuario no se sentirá defraudado a medida que continúe explorando los detalles de esta web.

El proyecto Rijksstudio: Make Your Own Masterpiece, que pone a disposición del usuario 125.000 imágenes que puede guardar, usar y manipular, ha recibido el premio Innovative/Experimental de 2013 en el congreso internacional Museums and the Web (el mejor a nivel mundial del sector), además del People’s Choice y el de Best of the Web.

Por si fuera poco, una de las tres imágenes seleccionadas está realizada por uno de los usuarios del museo. Con ello se destaca el importante papel que juegan los usuarios para este centro y se abre la puerta para que conozcan las muchas posibilidades de interacción que se les ofrecen en base a los contenidos de su colección.

Ante la magnífica experiencia de la home del Rijksmuseum, el usuario no podrá resistirse a explorar nuevas secciones a las cuales, dicho sea de paso, accede a ver en un único golpe de vista.

“Planifica tu visita”, “Colección” y “Sobre el museo” son las tres sencillas opciones que sintetizan de manera extremadamente eficiente toda la actividad de la institución. Gracias a su concisión el usuario tiene la sensación de que las puede abarcar todas, lo cual le anima a continuar indagando en los contenidos de la web sin sentirse, de entrada, abrumado o falto de capacidad.

Sin duda, el Rijksmuseum es una institución que acoge a sus usuarios a través de su página de inicio, atendiendo a sus necesidades y expectativas, seduciéndolos, incentivando su curiosidad, su creatividad, su capacidad de aventura y su participación. A través de su home este museo les da la bienvenida y les invita a que se encuentren como en casa, en su Home Sweet Home.

Publicado originalmente en: Compromiso empresarial, may-jun, 2013.


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